Llegó tarde porque tuvo que acudir a la función de teatro en la que actuaba su hija. Pero apenas se desocupó, Margarita Zavala de Calderón se trasladó a la sede del PAN-DF, la noche del pasado jueves 16. Invitada de honor a la reunión anual de los panistas que desempeñan un cargo dentro del gobierno federal, se perdió los discursos de los secretarios Alonso Lujambio, de Educación, y Javier Lozano, del Trabajo.

Ya casi concluía su mensaje el líder nacional del blanquiazul, Gustavo Madero, cuando hizo su arribo la primera dama. Mejor ella, que el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, quien mandó un mensaje con sus disculpas, por no asistir: lo apretado de su agenda impidió que observara al contingente de simpatizantes que durante algunos minutos cortó el flujo vehicular en el cruce de las calles de Frontera y Durango, en la colonia Roma, para expresarle públicamente su apoyo.

La reunión congregó a medio millar de mandos medios y superiores del gobierno federal que radican y – por lo mismo– laboran en la ciudad de México. Fue la cuarta, dentro del ciclo denominado Sinergia que arrancó en hace tres años, cuando Mariana Gómez del Campo estaba al frente de la directiva regional del blanquiazul.

A diferencia de las anteriores, el evento tuvo un objetivo preciso, según definió el anfitrión, Obdulio Ávila:

convertir a los panistas que ahora tienen algún cargo en la administración pública federal en voceros ambulantes de los avances y logros de los sexenios gobernados por el panismo.

Zavala alcanzó a llegar porque hubo cinco oradores en el evento. Y un público fiel. La bienvenida la dio la diputada federal Silvia Pérez Ceballos –quien suplió a su compañera, Gabriela Cuevas Barron, ausente del país por comisiones legislativas– quien sin tinturas puso el dedo en la llaga.

Noto con tristeza (se quejó) que hay panistas que dudan de nuestros logros, que piensan que no tenemos más que aportar a los logros de nuestro país y que se abruman, porque pareciera que el camino para conseguir un triunfo en el 2012 se aleja cada vez más, porque enfrente tenemos una oposición que critica mucho .

Pérez Ceballos hablaba del PRI, pero no lo mencionaba. Como tampoco aludía al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, por su nombre, aunque sí lo vulgarizaba: se trata de un personaje que su único logro es vender una telenovela en tiempo real y si por algo se caracteriza es por un magro y cosmético desarrollo. ¡Seamos patrióticos: no permitamos el regreso del infortunio nacional! .

Verbalizado el estado de ánimo de las bases panistas, los oradores tuvieron que actuar en consecuencia. Alonso Lujambio dedicó una buena parte a enlistar datos duros sobre lo mejor que han sido los gobiernos panistas en la primera década del siglo XXI, en comparación con los regímenes panistas de la última decena del siglo XX.

Aceptó querer ser el candidato presidencial del PAN en el 2012 y, enseguida, estableció el parámetro de su actuación política.

No nos equivoquemos (advirtió): nuestro deber como panistas, especialmente en esta coyuntura, es apuntalar con el hombro estrecho, con el hombro firme, al presidente de la República Felipe Calderón. Yo quiero convencer a los panistas. Pero tengo algo muy claro: que sólo trabajando juntos vamos a lograr a pasar esta etapa con fe .

Quizá por su tono –menos académico, más desparpajado– Javier Lozano tuvo mayor conexión con el auditorio, al que enganchó con sus bromas.

No estamos aquí –al menos no es mi caso– por nuestra linda cara (explicó), estamos porque el Presidente ha confiado en nosotros. Tenemos el honor y el privilegio de servir para el presidente Felipe Calderón y, por lo mismo, tenemos la responsabilidad de defender el gobierno y al partido .

Y sin más lisonjas, externó: ¿Es mucho pedirles que cerremos filas en torno del presidente de la República? ¿Qué lo entendamos como ser humano, como padre de familia, pero sobre todo como gobernante?

El Secretario del Trabajo y Previsión Social aceptó que las críticas de la oposición y las encuestas han mermado el ánimo entre los panistas, dejando expandir un sentimiento derrotista.

Y es increíble ver a muchos panistas que están en la lógica de la entrega-recepción e incluso hasta queriendo quedar bien con los de la casa de enfrente... Eso es una cobardía. Es no lo podemos permitir Claro que le podemos y le debemos ganar al PRI en el 2012, pero lo primero es saltar a la cancha convencidos de que vamos a ganar, que no vamos a hacer la chica. Tenemos tiempo para hacerlo .

Antes que presidenciables, Lozano y Lujambio se han declarado calderonistas leales y exhortan a la defensa de la obra transformadora del actual régimen. Actúan por congruencia. Pero, ¿quiénes son los aspirantes a la candidatura del PAN que no están en consonancia con esos postulados?