No podemos permitir que este gobierno evada y distraiga la atención de forma tan cínica.

Fueron muchos años de insistir que México estaba mal y mal gobernado, que bastaría un cambio de gobierno y de régimen para que todo fuese distinto. El problema es que el cambio que les vendieron a poco más de 30 millones de mexicanos que votaron por esta alternativa no sólo fue falso en su planteamiento, sino que está resultando terrible y muy peligroso en su ejecución.

Durante la campaña, López Obrador insistió en votar por todos los candidatos de Morena para evitar que sus adversarios boicotearan la cuarta transformación.

La forma en la que ganaron fue contundente, de ahí que hoy no admitimos ninguna excusa ni pretexto. Toda la culpa de lo que pasa es suya. El triunfo avasallador reconfiguró el mapa político, desdibujando prácticamente a la oposición y minimizando cualquier posible contrapeso, al menos en el corto plazo.

Lo dije hace unos meses y lo reitero. Al tener todo el poder en sus manos, lo que no hagan no será porque no puedan sino porque no quieren. Además de mostrar incapacidad, están gobernando de manera perversa, contradiciendo y traicionando a millones que creyeron en la supuesta esperanza que decían representar, pero que hoy ya parece más infierno que paraíso.

La masacre en Minatitlán no sólo refleja un sistema podrido pero también la falsa promesa de que Morena, al ser gobierno, resolvería todos los problemas. El alcalde de Minatitlán y el gobernador de Veracruz son del mismo partido que el presidente. Lo mismo sucede en muchos otros estados y municipios gobernados por ellos en los que no sólo no están combatiendo la inseguridad, sino que están empeorando todo.

¿A quién culpar cuando el propio presidente ha dicho que ya acabó con la corrupción, el huachicol, el neoliberalismo y todo lo que diga su dedito? Si sus enemigos imaginarios quedaron sepultados porque él mismo acabó con ellos y encima se impone para dominar la agenda y la política local y nacional, entonces, con su poder absoluto le viene toda la responsabilidad y la culpa. Así de fácil.

“Nos entregaron un país en crisis, un cochinero, pero lo estamos limpiando”, responde cínicamente mientras se toma selfies con sus simpatizantes. Quería poder absoluto y ya lo tiene. Lo que no reconoce ni reconocerá jamás es que también su incapacidad es absoluta, como lo es su obsesión por negar, manipular, mentir y señalar a cualquier otro como culpable.

Esto apenas empieza. No podemos permitir que este gobierno evada y distraiga la atención de forma tan cínica. Son responsables y culpables de todo lo que ocurra, pues gobiernan prácticamente todo el país y a todos los niveles. Antes criticaban la falta de coordinación entre autoridades, hoy que son del mismo equipo, su responsabilidad es absoluta y toda la culpa es suya.

Twitter: @armando_regil

ArmandoRegil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.