Los funcionarios del Banco de México tienen mucha atención en el tema de los salarios. Los propios, por supuesto, con la suspensión provisional en la Suprema Corte en lo que el pleno define si es legal o no que estos expertos puedan tener percepciones superiores al presidente, tal como hoy lo contempla la ley.

Y con los salarios mínimos que recién se incrementaron, para beneficio de cientos de miles de personas que reciben esta percepción base, pero que puede implicar presiones inflacionarias.

La cuesta de enero trae consigo más que los incrementos salariales, tiene como un componente básico la crisis de distribución de combustibles que puede dejar diferentes huellas económicas, una de ellas en la inflación.

Este jueves el Inegi dará a conocer el comportamiento de los precios al cierre de la primera quincena de enero. Y entre el índice general y los diferentes subíndices y mediciones regionales se podrá tener un primer acercamiento real al impacto del desabasto de gasolinas en la economía.

Porque los cálculos que han ofrecido hasta ahora las diferentes cámaras y confederaciones del sector privado tienen un poco de recopilación de información y un alto contenido de protagonismo por parte de los dirigentes de la cúpula empresarial.

El primer dato concreto del desabasto llegará con la inflación. Y después vendrá la lluvia de otros indicadores del desempeño económico, como el índice industrial o el propio Producto Interno Bruto.

Algo que debe tener más relajados a los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México, a pesar de las presiones salariales y del desabasto, es la recuperación que ha tenido el peso frente al dólar.

La depreciación del peso frente al dólar, que se agravó en octubre tras la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, encontró desde finales del año pasado un respiro que llevó las operaciones cambiarias a niveles inferiores a 19 pesos por dólar, así fuera por unos días.

La apreciación, por el contrario, tiene mucho que ver con factores externos. Por más que le quieran encontrar bondades a los primeros 50 días del gobierno actual, esta recuperación viene de afuera.

Entonces, esto que responde a una debilidad del dólar y no a una fortaleza del peso, ha permitido quitar la tensión, hasta política, que generaba una paridad cercana a 21 pesos por cada billete verde.

Mientras más atención haya a una depreciación cambiaria, más influencia puede haber en la formación de precios. Las expectativas y el factor humano juegan también en la inflación.

Va a ser interesante ver cómo se modifica el balance de riesgos del banco central con esa apreciación del peso, ese aumento significativo en el salario mínimo y los efectos que pudiera provocar en la formación de precios ese episodio de carencia de combustibles.

La realidad es que tenía mucho tiempo que en este país no se presentaban distorsiones económicas por un fenómeno de desabasto de combustibles, así que lo que sigue es ver si hay efectos temporales, focalizados y fácilmente superables. O bien si hay facturas por pagar con la política monetaria.

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Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa, donde participa con Carlos Loret de Mola en Despierta y es titular del espacio noticioso de las 13 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.