España ha cronificado una crisis política, pero un buen día decidió esconderla bajo la alfombra.

Para llegar al día de ayer en el que el presidente en funciones no logró asegurar mayoría en el Congreso para ser investido, se alinearon varios fenómenos de manera simultánea: nacimiento de la ultraderecha (Vox); debilitamiento extremo del bipartidismo (PSOE y PP); una mutación ideológica descontrolada del partido Ciudadanos (registró su acta de nacimiento en el padrón de la social democracia, viajó al centro y pactó con la ultraderecha, todo, en pocos años);  antropofagia entre tribus de Podemos (Íñigo Errejón fue marginado y ahora, con su movimiento Más Madrid, ensaya su asalto al poder en corto plazo); corrupción lleva al PP a su punto más bajo de popularidad en toda su historia; y el presidente en funciones, Pedro Sánchez, no quiso asimilar lo ocurrido a Artur Mas (2012), David Cameron (2016), Juan Manuel Santos (2016) y Matteo Ranzi (2016). Todos convocaron a las urnas confiados en recibir el mayor apoyo, todos perdieron.

El 10 de noviembre los españoles acudirán a las urnas para renovar el Congreso (y presidente indirectamente) por cuarta ocasión en cuatro años. En efecto, síntoma de crisis.

Ayer, el rey Felipe realizó la séptima ronda de consultas con los líderes de los partidos políticos, en cinco años que lleva como monarca. Su padre, Juan Carlos, realizó 10 consultas en 39 años. Síntoma de crisis.

El nacimiento del multipartidismo ha sido aprovechado por 17 comunidades autónomas y casi 10,000 ayuntamientos, todos ellos gobernador por coaliciones. Pedro Sánchez (Partido Socialista Obrero Español) se ha negado a abrir la puerta de su gobierno a Pablo Iglesias (Unidas Podemos) por desconfianza y por mandato de los llamados barones del partido. Síntoma de crisis.

A la hora de las alianzas la derecha tiende al pragmatismo mientas la izquierda es proclive a la antropofagia entre tribus y etnias rivales. El pacto de Colón (en febrero del 2019, los líderes de los tres partidos de derecha aparecen juntos en una fotografía durante una manifestación a favor del nacionalismo español y en contra del nacionalismo catalán) se convirtió en el embrión del hoy gobierno de la comunidad de Madrid y en el que podría ser un futuro gobierno español en caso de lograr la mayoría absoluta en las elecciones del próximo 10 de noviembre.

Si el PP, Ciudadanos y Vox obtuvieran números alegres en las elecciones, Pedro Sánchez pasará a la historia como el primer presidente español kamikaze. En efecto, las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lo dan como favorito para volver a ganar las elecciones, pero el pulso político correrá demasiado rápido durante las próximas siete semanas que faltan para las elecciones.

Una especie de efecto hipnótico se cruzará en octubre haciendo que las siete semanas parezcan 70: el desenlace judicial del procés catalán donde se podrá descifrar esa nube ambigua que cubre y dificulta distinguir a políticos presos de presos políticos.

Por si fuera poco, el 31 de octubre está agendada la primera ruptura de un país con la Unión Europea en sus 60 años de historia: Brexit.

El otoño español será el más caluroso en la historia: la canícula política está por iniciar.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.