¿Le siguen diciendo pato al número dos en el Póker? En muchas mesas así se anunciaba: par de patos (lo peor después de no tener juego), tercia de patos. Un minúsculo dos, una carta que no alcanza para nada, pero que en tercia se defiende. 

Es lo que traigo hoy: una tercia de patos. Tres acontecimientos no menores sobre los que borda hoy la opinión pública con perspectiva de pato. Ya tres de esos hacen una mano.  

El primero es el formato del debate norteamericano. No el debate, el formato. Dos candidatos a la presidencia, un moderador sin control de micrófono y poco respeto de los aspirantes (uno menos respetuoso que el otro), al orden, a las secciones y a la voz del adversario. Un caos, leo. Un desastre, escucho. Y me permito diferir. El debate permitió encontrar los ejes de los aspirantes (es un debate, no una clase de política pública), permitió apreciar su lectura sobre el adversario y sobre todo, permitió a los espectadores observar a cada uno de los candidatos, en público, bajo asedio. Los vimos en batalla, no en un cortés intercambio. Los escuchamos gritando, y eso tiene su impacto. Los vimos tratando de callar o de imponerse al otro, y eso también habla mucho de ellos. Más que las promesas y los programas inciertos. Los vimos como son, con lo que tienen como hombres públicos, con lo que han hecho como hombres de gobierno. No se puede pedir más. 

El segundo es el error político de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México. Subrayo: error político. Su prepotencia desde el púlpito del poder hacia una ciudadana es gravísima y debe ser sancionada, pero esa es carta mayor. Hoy analizamos los patos, las cartas menores. Lo que hizo Sheinbaum fue subirse una vez más a la lógica del adversario conspirador con recursos oscuros ilimitados provenientes de un pasado diabólico y objetivos desestabilizadores. Ya se había olvidado el dislate aquél que tuvo cuando advirtió que la información para ayudar a mujeres violentadas era una campaña en su contra y no un programa absolutamente indispensable. Hoy se recuerda que le gusta emular esa victimización y que no, no sólo no es distinta a otros políticos, sino que está en el saco de los gobernantes peligrosos para la libertad.

El tercer pato es la consulta pirata. La Suprema Corte tiene el balón en su cancha y los ministros deberán aprobar el proyecto que afirma que poner a votación la obligación legal de las instituciones impartidoras de justicia es un disparate compuesto de muchos disparates. Esta consulta ha sido una broma desde que se planteó, una burla a la Fiscalía, a las víctimas, al Estado de Derecho y a los ciudadanos que genuinamente quieren que se investigue a los políticos corruptos, sean quienes sean. ¿Quieren que la gente dé su opinión? Hagan una encuesta. 

Un análisis muy otro es el de la relación bilateral, las instituciones electorales norteamericanas, los derechos humanos, los límites al poder y la impartición de justicia. Esos son ases y mi mano no los traía hoy. Puros patos.

kg

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.