El 29 de abril, un día antes que concluya el mes que desearíamos olvidar por el segundo hallazgo macabro del municipio de San Fernando, Tamaulipas y pienso desean de igual forma no recordar aquellos que nos defienden contra el crimen organizado, se reunirán en La Cumbre anticrimen’’ Estados Unidos-México, en Washington.

Diagnósticos existen todos, pero el denominado Grupo Consultor de Alto Nivel sobre la Iniciativa Mérida’’ esa que no ha servido de mucho, por el cuestionamiento de los vecinos al criticar la supuesta violación de los derechos humanos, violentados según ellos por la Policía Federal y Fuerzas Armadas, debatirán el cómo hacer para frenar muerte y violencia en territorio azteca.

El qué y el por qué, está más que aclarados. Allá siguen vendiendo armas, consumiendo drogas y echando la culpa a México por ser una nación geográficamente estratégica para el trasiego de droga, lo que ha hecho multimillonarios en dólares’ claro, aunque existan restricciones cambiarias a siete carteles nacionales ahora con influencia internacional de acuerdo a diagnósticos de inteligencia de aquí y allá.

Nuestros dignos representantes a la cumbre son la flamante nueva procuradora General de la República, Marisela Morales Ibáñez, los titulares de las secretarías de Relaciones Exteriores (SRE), Patricia Espinosa; de Gobernación, Francisco Blake Mora; Guillermo Galván Galván de la Defensa Nacional (Sedena), Francisco Saynez Mendoza de Marina Armada de México (Semar) y Genaro García Luna de Seguridad Pública Federal (SSPF).

Y de relleno Guillermo Valdés Castellanos responsable del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CIESEN), el secretario técnico del Consejo de Seguridad, Alejandro Poiré Romero, entre otros tantos de Hacienda y Crédito Público (SHCP), éstos últimos quesque’’ para frenar el lavado de dinero.

Los anfitriones estarán representados por las dos mujeres que primero lanzan piropos y después abofetean: Hillary Clinton, secretaria de Estado y Janet Napolitano titular de Seguridad Interna; Robert Gates secretario de Defensa; el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas y el asesor presidencial para la Seguridad Interna y la lucha contra el Terrorismo, John Brennan.

Más algunos pillos que han hecho de todo para echar por tierra la cooperación binacional con sus acciones anticrimen, fomentando el mismo dejar pasar dinero, armas y cargamentos de contrabando como son el procurador Erick Holder y directores de las agencia antidrogas (DEA), Michele M. Leonhart; Kenneth Melson de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y John Morton, responsable de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

De solo observar esos nombres de peso político principalmente en seguridad y defensa de la soberanía en ambas naciones, podríamos deducir que habrá una estrategia clara y firme para abatir los niveles de violencia y muerte que ha dejado la lucha mexicana por las necesidades’’ de droga que requieren los estadounidenses, máximo mercado de consumidores.

Eso se vería en el papel. Pero como van los ilustres mencionados se piensa que seguiremos escuchando halagos de valentía a nuestro presidente Felipe Calderón y de la mujer más valiente’’, la honrosa primera procuradora azteca, doña Marisela Morales.

O el reconocido superpolicía García Luna.

¡Ojo! El nombre de los nuestros pueden cambiar. Los de ellos no.

COMMODATO

Pero como están las cosas, lo que veremos sera el derrame de toneles de miel y hojuelas que ofrecerán en bandeja de plata en reciprocidad los nuestros a los gringos, éstos últimos quienes siguen planeando la ofensiva contra los cárteles de la droga mexicanos, pero no contra los suyos, que según ellos no existen.

O aceptar que se siguen triangulando enormes recursos de las organizaciones criminales mexicanas a los bancos estadounidenses, así como la opacidad en las aduanas que dejan pasar casi todo a nuestro territorio, esto sí reconocido por los primos del norte precisamente en los días de pascua.

Sea todo por la política. Ojala ya se pase a resultados positivos que permita a mexicanos no seguir escuchando o viviendo hechos de sangre, salvajadas, masacres y arreglos entre quienes planean, combaten y azuzan la continuidad de esta guerra fratricida entre los propios mexicanos. Porque vidas estadounidenses caídas aquí no son nada, ni en porcentaje.