“No creí que pasara, pero hoy perdí mi empleo”. Esto me lo dijo un buen amigo hace poco. Hubo un fuerte recorte de personal en su empresa que tocó niveles directivos. Jamás lo vio venir porque su área era una de las más eficientes de la compañía y todos los años excedía los objetivos que se habían planteado, pero su salario también era de los más elevados.

Recibió su liquidación completa, que representaba cerca de nueve meses de salario. Pero también tenía deudas y compromisos: la hipoteca, las compras a meses sin intereses del pasado Buen Fin, un crédito personal, dos préstamos de auto y las colegiaturas de la universidad de sus dos hijos. Debe además conseguir un seguro de gastos médicos propio y, como uno se podrá imaginar, no tiene un fondo para emergencias.

Sabe que le tomará tiempo encontrar otro empleo que le brinde un nivel de ingresos similar al que tenía, pero sus compromisos (deudas) y estilo de vida no le dan la oportunidad de recortar fuertemente sus gastos. Así que el dinero se irá acabando más rápido de lo que pensaba.

Para contrastar, veamos otro caso de una persona que ganaba menos, pero tenía una situación financiera mucho más sana:

• Él es totalero, lo que significa que cada mes paga íntegramente el saldo de su tarjeta de crédito. No tiene entonces deudas. Lo único que debe pagar es lo que ha adquirido en este mes. Tampoco tiene compras a meses sin intereses.

• Tiene un crédito hipotecario vigente, pero con dos atributos fundamentales: un seguro de desempleo que le cubre hasta tres mensualidades, además de Apoyo Infonavit, que permite ir cubriendo la mensualidad pendiente con el saldo de su subcuenta de vivienda. No es lo ideal, pero vaya que ayuda en caso necesario.

• Tiene un fondo para emergencias que le cubre tres meses de gasto familiar promedio.

• No tiene otras deudas: el coche de la familia está totalmente pagado.

Esta persona tiene margen de maniobra para ajustar un poco sus gastos y apretarse el cinturón, porque no tiene deudas ni compromisos que cumplir (y de la hipoteca se encargará por el momento su seguro de desempleo). Tendrán que posponer algunas metas, para las cuales se estaban preparando y posiblemente no salgan al viaje que tenían planeado. Puede esperar.

Aunque su liquidación fue bastante menor, porque tenía menos antigüedad y un salario más bajo, recibió cerca de seis meses de ingresos. Con su situación financiera y tomando en cuenta su fondo para emergencias, calcula que en el peor de los casos podrá vivir durante poco más de un año sin recibir ningún ingreso. Pero espera encontrar trabajo antes de ello.

¿Cuántas personas de clase media en México tienen finanzas sanas? La enorme mayoría no tiene ahorros y está endeudada con tarjetas de crédito y préstamos personales o de nómina. ¿Qué pasaría si de repente pierden su empleo? No es difícil pensar que podrían caer en una situación financiera desesperada.

Todos los días veo y escucho personas que dicen: “Lo puedo comprar, porque está a meses sin intereses”. Es decir, lo voy pagando del dinero que gane en el futuro. Pero, ¿qué pasa si en el futuro el ingreso se pierde? Tendrás que usar el dinero de tu liquidación para este compromiso que adquiriste previamente.

Muchas personas viven al día, sin un peso guardado para imprevistos y esperando con ansias que les llegue la quincena. Yo no me podría imaginar vivir de esta manera. No se nos debe olvidar que las deudas son compromisos que adquirimos, y aunque podamos pagarlas hoy sin problemas (o con esfuerzos), quizá mañana la situación cambie. Porque en el mundo actual el cambio es la única constante.

Éste es un gran ejemplo de la importancia de tener una vida en orden y en equilibrio. Una situación financiera sana nos permite hacer más, aunque vengan épocas de vacas flacas. Nos da una tranquilidad que, personalmente, valoro muchísimo.

Te invito a reflexionar: ¿Qué pasaría si hoy pierdes tu trabajo? ¿Cómo está tu situación financiera hoy? ¿Te sientes tranquilo?

Te invito a visitar mi página: http://www.planeatusfinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

[email protected]

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com