Algunos de los principales diarios del mundo, en su sección de Estilo de vida o Gastronomía, dan cuenta de fenómenos alimentarios que, sacados de contexto, podrían parecer especificidades.

El diario británico The Guardian, en una de sus secciones dedicadas a la comida, indica un fenómeno alimentario que acontece en las principales ciudades españolas: la desaparición del menú a precio fijo para dar cabida a opciones más adaptadas a la demanda que, en épocas recientes, ha cambiado de forma, principalmente debido al aumento de turistas y a la gentrificación de los barrios. El menú a precio fijo de algunos lugares de restauración en España obedece a las necesidades de la vida urbana en la que es necesario comer bien, a un precio que no sea tan elevado. Los menús a precio fijo son preparaciones caseras, en lugares donde tal vez la decoración no haya cambiado en los últimos años. Algo así como el equivalente de las comidas corridas en México. Algunas voces en España se han quejado acerca de cómo el turismo ha cambiado incluso la forma en la que se ven esos locales, perdiendo el encanto de lo viejo, de lo casero. Así, pues, el diario inglés da cuenta de un fenómeno alimentario sucediendo en España.

Por otro lado, en los mismos días, el diario francés Le Monde dedica todo un artículo para mostrar la tendencia alimenticia que se ha puesto de moda en toda Francia: cocinar todas las cenas de la semana –puesto que las cenas son la principal comida en el país galo y la que generalmente conlleva más trabajo culinario— en dos horas durante el domingo. Las principales librerías tienen entre sus tendencias libros que explican recetas para lograr cocinar los alimentos de toda una semana en tiempo récord, además de los pormenores del abastecimiento para alcanzar esta meta. El artículo discute cómo, para el tamaño de las cocinas francesas (en muchos casos minúsculo), es todo un logro cocinar y almacenar los alimentos de toda una semana. Para algunos otros, esto parece una tarea inaudita que sacrifica el sabor de los alimentos.

Los dos fenómenos tratados por diarios internacionales encuentran un punto en común no tan explícito: la vida urbana y las necesidades de la rutina determinan en gran manera las configuraciones por las que podemos procurarnos alimentos. Además, subyace también la necesidad de optimizar el tiempo como un bien común a alcanzar en ambos casos. El tiempo, el recurso más valioso en la vida cotidiana y del que más se carece. La forma de procurarnos alimento conlleva tiempo, del que no disponemos los habitantes de las ciudades. Las formas de optimizar y de obtener más tiempo se buscan alrededor del acto alimentario.

Además de la problemática del tiempo, también se encuentra en las dos noticias una forma de buscar cuáles son los factores en contra de esta optimización del tiempo. La desaparición del menú a precio fijo, una gran alternativa que ahorra el tiempo, en pos de los turistas ávidos de experiencias culinarias locales. Lo que no tendría por qué ser una relación de oposición, puesto que la búsqueda de experiencias locales podría incluir los menús de precio fijo. El ejemplo de cocinar por adelantado algunas personas lo equiparan como un acto de pérdida de la calidad de los alimentos por los medios de conservación. Al final, cualquier configuración contemporánea de la alimentación comportará dilemas y elecciones.

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.