El día de ayer, leí con sorpresa una nota periodística de un diario de circulación nacional, donde se citaban declaraciones del director general de Telmex, Héctor Slim, sobre las diferencias en precios de la banda ancha entre México y otros países, medidos éstos en dólares por megabit. Como es de esperarse, las declaraciones citadas dan cuenta de una tarifa por megabit mucho más baja en México frente a otros países, especialmente frente al caso de Estados Unidos, país respecto del que -según Telmex- México es más barato, pues acá se paga 53% de lo que se paga en aquel país. Además de este pronunciamiento, la nota refiere algunos otros, como por ejemplo respecto del papel destacado que supuestamente ha tenido México en materia de expansión y penetración de la banda ancha en los últimos años.

Bueno, vamos por partes. En esta ocasión, sólo haré algunos comentarios con respecto al feliz comparativo tarifario. El tema es importante porque, puesto fuera de contexto, los mexicanos podemos quedarnos con una idea equivocada de lo que ocurre realmente en el mundo de las tarifas de la banda ancha. La declaración que motiva en esta ocasión mi columna no deja de ser provocadora porque, primero nos obliga a revisar si la afirmación sobre el precio por megabit tiene sustento o, de plano, encontrar si hay un truco metodológico detrás de ella. Conociendo a Telmex, un operador incumbente y eternamente dominante, me inclino por pensar lo segundo.

Cuando de comparativos en materia de banda ancha se trata, una fuente comúnmente consultada es el portal sobre la materia de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) -http://www.oecd.org/internet/broadbandandtelecom/oecdbroadbandportal.htm.

Una revisión simple a los indicadores más recientes muestra que, lejos de ser el más barato o estar entre los más baratos, México se ubica como el país con el rango de precios más caro. Por ejemplo, de acuerdo con los datos de la OCDE, el precio más bajo en México es 5.8 veces más caro que el precio más bajo promedio de la OCDE y 2.8 veces más caro que el precio más bajo, que se reporta para Chile, país que por cierto es el tercero más caro entre los 34 países de esta organización.

Ahora bien, en el caso de los números que cito, debe tomarse en cuenta que se trata de precios para lo que se denomina velocidades anunciadas . El concepto es relevante porque es bien sabido que los proveedores de accesos de banda ancha son muy creativos y cuidadosos, especialmente cuando se trata de la velocidad realmente o efectivamente proveída. Porque una cosa es anunciar o promocionar un acceso de banda ancha con velocidades de bajada de 5 megabit por segundo (mbps) que uno con velocidades de hasta 5 mbps. Por ello, algunos analistas calculan lo que se denomina precio por megabit de bajada efectivo.

Para el caso, vale la pena revisar un reporte publicado apenas el mes pasado por la Federal Communications Commission (FCC), de Estados Unidos: el Tercer reporte sobre datos internacionales de banda ancha -http://www.fcc.gov/reports/international-broadband-data-report-third.

En este esfuerzo comparativo, el staff de la FCC no se limita a hacer los comparativos de precios entre países para distintos rangos de velocidades de bajada, como coloquialmente se dice, -donde por cierto México no sale tan bien ubicado como el Director General de Telmex nos presumiría- sino que además efectúa un comparativo utilizando el concepto de velocidad real de bajada.

Al hacer este ajuste y tomar en cuenta los distintos conceptos por los que un usuario llega a pagar a lo largo del contrato con su proveedor de banda ancha, resulta que México se ubica como el país más caro en términos de dólares por megabit por segundo (esta conclusión se desprende de las gráficas en las páginas 13 y 14 del Apéndice C del reporte de FCC citado).

Con la referencia a los datos de la OCDE y el reporte de la FCC, resulta más que evidente que, nuevamente, los directivos de Telmex utilizan la asimetría en la información que prevalece en el mercado para describirnos supuestas condiciones favorables en el mercado mexicano frente a lo que ocurre en otros países, situaciones que en realidad no suceden o no están presentes.

Por ello, para evitar que los debates sobre temas de telecomunicaciones en nuestro país estén contaminados por la pobreza de información, se requiere que el órgano regulador, lejos de estar publicando historietas en el Libro Vaquero, se dedique a elaborar reportes periódicos como el de la FCC que cito en este artículo. Los ciudadanos de este país no sólo lo merecen, sino lo exigen.

* El autor es Senador de la República.

Twitter: @gerardofloresr