Un lector me comenta, a través de Internet, que en el catálogo de elencos y títulos de telenovelas que escribí el pasado martes me faltó mencionar la que se llevó a cabo el día anterior -lunes-, llamada Al Norte del Corazón, con el protagonismo del vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, y las actuaciones especiales -por orden alfabético- de Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. Agradezco su comentario, pero no comparto su opinión. La reunión del lunes no alcanzó la categoría de telenovela. Sólo fue un casting.

Un casting, en el lenguaje del mundo del espectáculo, es una prueba que se hace a las actrices y/o a los actores con la finalidad de seleccionar a los idóneos para un próximo montaje escénico. En este caso la próxima telenovela sexenal, cuyo nombre podría derivarse de la comedia musical: El Diluvio que viene.

En español tenemos la palabra audición que significa lo mismo que casting. Pero como el sinodal es estadounidense, utilizaremos el anglicismo para definir el examen y extender la genuflexión política hasta los terrenos del idioma. Más vale ir practicando la lengua inglesa porque estamos a medio grado de convertirnos en Estado Libre Asociado del vecino del norte. (Entre paréntesis, con esta categoría mejoraríamos nuestro actual estatus de Patio Trasero).

Por la índole de su cargo, los vicepresidentes de Estados Unidos trabajan menos que el sastre de Tarzán. Su labor consiste en esperar la enfermedad, muerte, enjuiciamiento o separación del cargo del Presidente para sustituirlo. Además, para evitarles los malos pensamientos durante la espera, los vicepresidentes actúan como presidentes del Senado. Aunque el título es rimbombante, en realidad sólo son un enlace entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.

Por donde se vea, las dos chambas de un Vicepresidente estadounidense son de hueva, tal vez por eso, para desaburrirse un poco y aprovechar el viaje para visitar a la Virgen de Guadalupe de la que su mamá fuera devota, Joe Biden inventó una visita a México para, según él, medirle el agua a los camotes -measure the water of the sweet potatoes- sobre las personalidades y propuestas de los tres candidatos a la Presidencia de México.

Desde mi punto de vista la rápida visita de Biden puso en evidencia tres cosas: uno, que el imperio del norte tiene un gran poder sobre nuestros gobernantes e instituciones, así como muy poco respeto hacia nuestra incipiente democracia. El simple hecho de no tener la cortesía de visitar a los tres candidatos en sus respectivas sedes partidistas sino citarlos, por orden alfabético, en el hotel donde se hospedó, para dedicarles unos cuantos minutos a cada uno, es sintomático de la soberbia de nuestro vecino. Dos: que los políticos mexicanos carecen de dignidad y que en aras de la cortesía diplomática se entregaron sin rubores, hasta con gusto al visitante que impuso su agenda: el encuentro fue en el lugar por él escogido, la entrevista fue rapidita, nuestros candidatos estuvieron flojitos y cooperando.

Hasta Andrés Manuel López Obrador, candidato de una izquierda que para no ser satanizada cada día se descafeiniza más, acudió con gusto a la cita. Y no le quedó más remedio -de lo contrario sería declarado un peligro para la potencia vecina- que poner su mejor cara. Tres: que a la Virgen de Guadalupe fue a la que mejor le fue con la visita del segundo de a bordo de Obama. Para empezar La Morenita del Tepeyac impuso su agenda. Joe fue a visitarla y se hincó ante ella. Además, según declaró el gringo al ser entrevistado en la Basílica: Tuve un día maravilloso con los candidatos, pero pasé un día mejor aquí . Así, el casting para hacer la telenovela Al Norte del Corazón se transformó en un capítulo de La Rosa de Guadalupe.

Otras telenovelas

Fueron varias las telenovelas que dejé fuera de mi catálogo el pasado martes. A continuación les ofrezco algunos títulos con sus respectivos elencos. Ustedes imaginarán la trama:

Dos Mujeres y un Doctor: remake, con un ligero cambio de nombre, de la triunfadora: Dos Mujeres y un Camino. En el elenco: Beatriz Paredes, Isabel Miranda y en el papel del Doctor, Miguel Ángel Mancera, doctor en Derecho y candidato de la izquierda.

Soñadoras: También el melodrama podría llamarse Muchachitas . Es la historia de cinco ilusas priístas: Hilda Flores, Isabel Aguilar, Guadalupe Flores, María Elena Barrera y Leticia Calderón. Las tres primeras candidatas plurinominales al Senado, las otras dos aspirantes a una diputación federal. De ganar las cinco soñadoras serían sustituidas, según el acuerdo existente, por Raúl Cervantes, Tristán Canales, Cuauhtémoc Gutiérrez, Raúl Macías y Brasil Acosta, respectivamente. De última hora los productores de la telenovela contemplan la posibilidad de cambiarle de título: ésta podría llamarse: Juanitas las querendonas o Simplemente Juanitas .

Atrévete a Soñar: Historia de final predecible con el lanzamiento estelar del actor secundario: Gabriel Quadri.

Rebelde: Originalmente esta telenovela, en blanco y azul, iba a tener un solo protagonista: Rogelio Sada Zambrano que renunció, tras 50 años de militancia, al PAN por considerar que la dirigencia blanquiazul ha traicionado los valores y postulados del partido. Pero el descontento al interior del panismo es tal que al solitario protagonista se le están sumando otros actores como Alejandro Páez Aragón y Manuel Clouthier Carrillo. Por cierto este último quiere ser la estrella de Misión Imposible Ciudadana II , una asunto de difícil realización cuya filmación intentó, fracasando en el intento, Jorge G. Castañeda.

Yo fumador me confieso

Un cigarro, dice una conseja popular, es un cilindro de papel relleno de tabaco con una brasa en un extremo y la boca de un pendejo en el otro. Yo soy de esos. Llevo 49 años como fumador . Lo anterior lo escribí en estas páginas el 26 de octubre del 2010. El artículo continuaba con un cálculo de lo que hasta esa fecha había yo fumado. Actualizo las cifras: Considerando que en promedio debo haber fumado un cajetilla y media de cigarros -30 unidades- desde hace 51 años, da un total de 10,950 cigarros por año, lo que totaliza 558,450 cilindros rellenos de tabaco en 51 años.

El tamaño de un cigarro normal -los denominados king size no son de mi preferencia, pero si no hay de otros me los fumo- es de aproximadamente 8 centímetros, de los cuales 5 están constituidos por materia fumable, los otros 3 son de filtro. La multiplicación de los centímetros fumables por el número de cigarros consumidos por mí arrojan por resultado la cantidad de 27,992 metros con 50 centímetros. Lo que significa que durante 51 años he sido tan pendejo que le he metido a mis aguantadores pulmones casi 28 kilómetros de nicotina, alquitrán, amoniaco, arsénico, butano, cianuro, metano, cadmio, monóxido de carbono, y otras 4,000, sí, 4,000 sustancias químicas más. Pero esto se acabó, antier martes a las 9 de la mañana decidí fumarme el último cigarro de mi existencia. El proceso de vivir, escribir, soñar, etcétera, etecétera, sin nicotina está resultando muy difícil para mí. Y eso que apenas llevo 33 horas sin fumar. No voy ni a la mitad de las primeras 72 que son, me dicen, las horas más peliagudas. En mi próxima columna trataré de hacer una relación de hechos de cómo llegué a tomar esta dificilísima -para mí- decisión. Comunicaré al lector mi estado de ánimo y cómo supero -si lo logro y si no también- el síndrome de abstinencia. También trataré de explicarme a mí mismo porqué me hice fumador. Creo que hay mucho que explorar, psicológicamente, en el peligroso ritual de fumar.

Temerario instrumento para mitigar la soledad, la ansiedad y la angustia. Negativo placer para convocar a la inspiración. Nefasta costumbre de interacción social. Vicio amenazador y venenoso. Desde el siglo XIX se sabe que el alcaloide de la nicotina ingerido por los ratones en dosis puras y minúsculas les produce la muerte instantánea. (Si usted es fumador le suplico no deje sus cigarrillos al alcance de estos roedores).