Cuando se habla de teleducación se hace referencia a un término heterogéneo que abarca modelos completamente distintos de cómo acercar el servicio a la población. Es por esta razón que los gobiernos al contemplar la teleducación como herramienta para impulsar el desarrollo tienen que definir exactamente cuáles son los objetivos de su iniciativa.

Lo anterior entendiendo que la teleducación no se limita a entregar computadores o tabletas en escuelas que reciben una conexión a Internet. Éste es apenas la implementación de teleducación más conocida e implementada internacionalmente. Algunas veces de forma bien intencionada y con objetivos claros, pero otras con objetivos mayormente populistas donde la convocatoria mediática era más importante que el desarrollo de aplicaciones educativas.

Los funcionarios públicos tienen que considerar teleducación para atender otros segmentos de la población. Por ejemplo, para abaratar los costos de capacitación y reentrenamiento de personas que han perdido su trabajo al ser sustituidos al quedar sus antiguas posiciones completamente obsoletas. Servicios de teleducación en carreras técnicas prácticamente le garantizaría mayores posibilidades de encontrar empleo a quienes decidan participar en el reentrenamiento de carreras relacionadas con ciencias, tecnologías, ingenierías o matemáticas (STEM) en el país.

Existen iniciativas de gobierno que apuntan a la utilización de cursos en línea como parte de los esfuerzos para reentrenar a las personas en carreras de técnicas que les permitan obtener las destrezas necesarias para atender la creciente demanda existente por personas con conocimientos técnicos. Entre los ejemplos existentes se puede mencionar a la Comisión Europea, que ve en los Cursos Online Masivos y Abiertos (COMA o MOOC, por sus siglas en inglés) una oportunidad para suplir los vacíos existentes en la educación técnica y que fueron identificados en un estudio elaborado por esta misma entidad enfocado en determinar si las destrezas que se enseñan en cursos tradicionales responden con las necesidades cambiantes de las empresas. Asimismo, Trinidad & Tobago, pionero de las Américas, utiliza los MOOC para incrementar los cursos técnicos que ofrece el gobierno para personas adultas. Esto sin contar con esfuerzos personales como el de un profesor de la Universidad de El Salvador, que incluyó como parte de su currículo un curso MOOC que tenía que ser aprobado por sus estudiantes. El objetivo era complementar la enseñanza del aula con contenidos avanzados y modernos que incrementen el conocimiento de los estudiantes.

Claro que al hablar de niños o adultos que buscan nuevas oportunidades de aprendizaje para avanzar en el mundo laboral no se terminó el diálogo sobre quiénes deben beneficiarse de la teleducación. Existe un tercer segmento de personas que históricamente han sido olvidadas por los gobiernos de la región y que deberían ser protagonistas en cualquier iniciativa: los adultos mayores de 60 años. Muchas veces ignorados, este segmento de la población está ávido de aprender cómo utilizar distintos dispositivos electrónicos que le permitan acceder a contenidos de entretenimiento o simplemente mantenerse conectados con familiares y amistades. O sea, tener un impacto positivo en la calidad de vida de estas personas.

Los gobiernos que se decidan por implementar éstas u otras estrategias de teleducación tienen que considerar que para que su legado tenga impacto, el programa educativo debe ser abordado como una política pública permanente, es un error crear estas iniciativas para que duren un periodo de tiempo predefinido o, en casos extremos, una gira por distintas municipalidades para dar talleres relacionados al uso de tecnologías digitales. La educación no es algo pasajero sino continuo y el mundo globalizado en el que vivimos está redefiniendo los parámetros de la misma. Paso a paso nos acercamos a un mundo laboral que exige una educación continua, aquellos países que logren internalizarlo serán los que mejores preparados estén para adoptar nuevas tecnologías en el futuro.

Cuando se pregunta abiertamente cuáles son los segmentos de la población que se pueden beneficiar de la teleducación, la respuesta es sencilla: todos.

*José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.