Aun cuando el maíz es originario de México y es el cultivo que más se siembra en el país, la productividad nacional es muy baja. De acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), el cultivo en México tiene un rendimiento de 3.0 toneladas por hectárea y se encuentra muy alejado de países como Jordania, Chile y Estados Unidos, en donde cosechan 20.0, 10.7 y 9.2 toneladas por hectárea, respectivamente.

Un gran número de municipios con rendimientos inferiores a tres toneladas por hectárea aporta bajos niveles de producción agrícola; sin embargo, su participación es significativa, lo que indica que existe potencial de producción. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) identifica el potencial productivo de los municipios con base en las condiciones de clima, precipitación y características de suelo.

Para producción de maíz en temporal, durante los ciclos primavera–verano, el INIFAP identifica la existencia de aproximadamente 2,400 municipios con potencial productivo. De éstos, 992 presentan un potencial alto y cerca de 1,400 se clasifican como de potencial medio.

Principalmente, Oaxaca, Jalisco, Puebla, Michoacán, Veracruz, Chiapas, Guerrero y el Estado de México cuentan con 70.3% de los municipios con potencial productivo.

Cabe destacar que Oaxaca es el estado que cuenta con el mayor número de municipios con potencial alto y medio, 23.5% corresponde a los de potencial alto y 16.1% al medio.

En el 2011, Oaxaca tuvo una producción de 535,600 toneladas, lo que representa 5.8% del total nacional del mismo año. Sin embargo, con una productividad de 1.1 toneladas por hectárea, ocupa el lugar 18 en rendimiento, lo que hace evidente que no se explota el potencial productivo del estado, esta misma situación se podría estar presentando en otras entidades a nivel nacional.

El elevado número de municipios con baja productividad evidencian, entre otros factores, el bajo nivel de tecnología aplicado a la producción, situación que se traduce en bajos rendimientos.

Si bien existen tecnologías validadas para México, es importante considerar que su adopción es limitada por múltiples factores que requieren de una intervención sistemática y completa.

Entre ellos, se encuentran la escasa oferta de financiamiento, seguros y servicios tecnológicos a los sectores de menores ingresos, la alta percepción del riesgo del productor por el incremento de sus costos ante la adopción de nuevas tecnologías, poca organización de los pequeños productores que limita el acceso a economías de escala, así como un mercado poco desarrollado de asistencia técnica.?

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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