Vivimos sin duda tiempos complicados. El fin de semana me contactó otro lector diciéndome que en el sector donde trabaja los ingresos han caído significativamente y las perspectivas no son buenas a corto plazo. Está ganando una fracción de lo que solía recibir y como resultado, ya no puede con los pagos de sus tarjetas de crédito. A pesar de haberse acercado a los bancos para buscar una reestructura que le permita seguir cumpliendo con sus compromisos, sólo ha encontrado puertas cerradas.

Esta situación es similar a la de muchas personas, aunque algunas no han perdido una parte sino la totalidad de sus ingresos.

Sin embargo, tenemos que entender que lo más preocupante no es lo que están viviendo hoy.

 Esto es simplemente el resultado de la manera cómo han manejado sus finanzas personales. Vivimos en una cultura basada en el consumo, en satisfacer las necesidades de corto plazo, en la que “comprar hoy y pagar después” (vivir endeudado) se ve como normal e incluso natural. Hay lectores que me han dicho que es la única manera para poder tener cierta calidad de vida. Estamos viendo que no.

Debemos entender que vivir con dinero prestado, sin un peso ahorrado para alguna emergencia y mucho menos para el retiro o la construcción de un patrimonio para el futuro, no lleva a ningún lado. Estamos trabajando para los demás (nuestros acreedores) y no estamos construyendo para nosotros. Si queremos vivir mejor y evitar las angustias por las que muchas personas están pasando, tenemos que entenderlo. Es lo único que hará que podamos obtener una nueva perspectiva.

Tengo familiares y amigos que no hablan de dinero porque se sienten mal de no haber empezado un ahorro para su retiro. Que están a la mitad de su vida y se dan cuenta que no tienen nada. Son personas que necesitan desesperadamente asesoría financiera y buenos consejos de gente profesional, que mire por ellos sin ningún conflicto de interés (y no alguien les trate de vender un producto). Pero están demasiado temerosos de preguntar y avergonzados de que alguien más se dé cuenta que no han hecho nada con su dinero.

A ellos les digo: no te avergüences. Empieza donde estás. Tienes la ventaja de que ya te has dado cuenta de que tus decisiones no han sido buenas y aprender de tus errores. Eso te permite ver con claridad hacia el futuro. Pero empieza hoy.

La verdad es que todos hemos tomado malas decisiones con nuestro dinero. Yo lo he hecho: me he equivocado muchísimas veces. Mis lectores no lo saben, pero a mí me costó años de esfuerzo y de probar distintos métodos de hacer un presupuesto. Claudiqué, me frustré, volví a empezar muchas veces hasta que encontré, después de mucho, la metodología correcta. Lo curioso es que ya la había visto e incluso la había intentado, pero con prejuicios encima y con malas prácticas. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo mal, se me abrió la mente de una forma reveladora.

Hoy es algo que me gusta enseñar a los demás, porque es algo tan claro y obvio pero que por lo mismo pasamos de largo (incluso muchos métodos que encontramos en libros y blogs lo omiten, pero es la clave).

En fin, cualquiera que sea tu caso, si no estás contento con su situación financiera o te das cuenta deberías haber hecho las cosas de manera distinta, te invito a mirar hacia delante. Empieza hoy, hagamos el viaje juntos. En la siguiente entrega te diré cómo puedes lograrlo.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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