(Segunda y última parte)

Si no estás contento con tu situación financiera o te sientes mal por no haber hecho las cosas diferentes, no te preocupes. No te quedes mirando hacia atrás sino hacia delante. Empieza hoy, hagámoslo juntos. ¿Cómo hacerlo?

Lo primero es priorizar tu salud física y mental, lo cual incluye también el estrés por el que estás pasando. Toma una pausa, respira, haz ejercicio y asegúrate de estar bien. Eso es lo más importante. Si estás en un bache emocional muy fuerte o incluso en depresión y necesitas tomar terapia: hazlo. El dinero que gastas en ti siempre está bien gastado.

Luego es momento darte cuenta de en dónde estás exactamente, desde el punto de vista financiero. ¿Cuál es tu situación actual? Para hacerlo destina la mañana del sábado (o de tu día libre) para hacer un inventario financiero y calcular tu patrimonio. Ya he hablado aquí varias veces de cómo hacerlo, es muy sencillo. Haz dos columnas, en una pon el valor de lo que tienes (saldos de tus cuentas de cheques, inversiones, etc) y en otra lo que debes (saldos de tus deudas).

Recuerda que si tienes un inmueble que estás pagando con crédito hipotecario, en la primera columna debes poner su valor estimado actual (puedes usar sitios web y buscar en cuánto se están vendiendo inmuebles similares en esa zona) y en la segunda lo que debes a la fecha (lo obtienes en el portal de tu banco). Si tienes un auto que tiene un crédito asociado, haz lo mismo. Esto te da una fotografía completa de tu situación financiera que es tu punto de partida.

Ahora toma un momento para decidir hacia dónde quieres llegar. Empieza por entender qué es lo más importante para ti: salud, seguridad, libertad, etc. Sólo tú puedes saberlo. Piensa en tu retiro, en cómo te gustaría vivir cuando ya no puedas trabajar.

Hay veces que todo eso se ve muy lejano e imposible de alcanzar. No te abrumes y empieza a dar pequeños pasos. Si hoy estás endeudado, no tiene sentido hacer un ahorro para el retiro: primero hay que atacar esas deudas para buscar salir de ellas, lo más pronto posible pero de acuerdo a tus posibilidades. Paga los mínimos en todas y añade un extra (lo más que puedas) a la más pequeña para salir de ella. Cuando la termines de pagar, el dinero que destinabas a esa deuda súmalo al pago de la siguiente y así sucesivamente hasta que quedes libre de crédito al consumo (tarjetas de crédito, préstamos personales e incluso el auto). Deja de usar las tarjetas de crédito por completo, por lo menos hasta que logres cambiar tus hábitos.

Haz cambios en tu vida, también pequeños pero con pasos firmes. Junta un pequeño fondo para que algún imprevisto no te obligue a pedir prestado y lo puedas solventar. Haz un plan de gastos para tomar control de tu dinero: cada vez que recibas un ingreso hazte la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que este dinero debe hacer por mí, antes de que me vuelvan a pagar? Y entonces asigna un trabajo a cada uno de los pesos que ganas.

No te compares. Hay gente que parece que le está yendo mejor que a ti, pero que lo debe todo. Hay personas que viven de manera más modesta, una vida frugal pero que en realidad ha logrado acumular un patrimonio importante, como resultado de ese estilo de vida.

Pide apoyo, pero de gente profesional que no tenga ningún conflicto de interés (que no te quiera vender nada). Aprende que la asesoría es simplemente un consejo pero la decisión la tienes que tomar siempre tú, por lo que tienes que entender las razones que hay detrás de los consejos que te están dando y cuáles son las alternativas. Eso es tomar responsabilidad de tu dinero y tu situación financiera.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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