El miércoles la Reserva Federal (Fed) dio a conocer el penúltimo anuncio de política monetaria del año donde mantuvo la tasa de interés de referencia sin cambio como era ampliamente esperado. Más allá de la decisión sobre el nivel de tasas, la atención del mercado estaba enfocada en el inminente anuncio de cambios al programa de estímulos monetarios no tradicionales de la Fed.

Vale la pena recordar que la Fed anunció un programa de estímulos cuantitativos en marzo del 2020 a través del cual se comprometió a inyectar a los mercados una cantidad ilimitada de recursos durante un tiempo indefinido al ritmo de 120,000 millones de dólares al mes mediante la adquisición de 80,000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 40,000 millones de dólares en bonos hipotecarios.

El compromiso de la Fed fue mantener este nivel de inyecciones hasta lograr un avance considerable en sus objetivos de inflación y pleno empleo. En su decisión de ayer, anunció que comenzará, a partir de este mismo mes, a reducir su programa de inyecciones de liquidez en 15,000 millones de dólares al mes (10,000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 5,000 millones en bonos hipotecarios).

Aunque la Fed dejó abierta la puerta para modificar el monto de mensual de reducción, este ritmo de tapering de 15,000 millones de dólares al mes implicaría que el programa de inyecciones de liquidez concluiría en junio del 2022.

A diferencia del anuncio del tapering de finales del 2013 que provocó el famoso taper tantrum, en esta ocasión la Fed había venido preparando el terreno desde hace meses y la gran mayoría de los especialistas esperaban el inicio y montos del tapering en condiciones similares a las anunciadas.

Es importante destacar que la disminución y eventual conclusión del programa de compra de bonos no significa una reducción en el balance de la Fed, esto ocurrirá hasta que los instrumentos que ha adquirido lleguen a vencimiento o cuando la Fed juzgue que es momento para empezar a vender algunos de estos instrumentos.

Para contextualizar el monto de la reducción en el programa, vale la pena recordar que entre el anuncio del primer programa estímulos cuantitativos (QE1) anunciado en el 2008 y la conclusión del tapering del 2014 el balance de la Fed pasó de 900,000 millones a 4.5 billones de dólares.

Dicho nivel se mantuvo estable hasta principios del 2018 cuando la Fed comenzó una reducción muy gradual que fue interrumpida con la llegada del Covid-19 en marzo del 2020.

Desde el comienzo de esta nueva ronda de inyecciones de liquidez en marzo del 2020, el balance de la Fed se incrementó de 4.1 billones a 8.6 billones de dólares.

La Fed también reiteró que no tiene contemplado iniciar un ciclo de alzas en la tasa de interés hasta que concluya el tapering. Sin embargo, lo más probable es que el repunte inflacionario lleve a la Fed a comenzar el ciclo inmediatamente después de la conclusión del tapering en junio o julio del 2022.

Aunque el “cuando” inicie el ciclo de alzas es importante, lo más relevante es qué tan rápido será el alza en tasas. Por más que la Fed ha mantenido el discurso de que el repunte inflacionario es temporal, la persistencia de disrupciones en las cadenas de suministro ha hecho que los riesgos de una inflación más persistente de lo esperado se incrementen.

Este es un tema que preocupa a la Fed porque puede tener como consecuencia un incremento en las expectativas de inflación de mediano y largo plazos. Recientemente, la correduría Goldman Sachs advirtió que la inflación general y subyacente podrían mantenerse en 4 y 3% hacia mediados del 2022 cuando concluya el tapering, lo cual obligaría a la Fed a subir las tasas en ese momento y de nuevo en el cuarto trimestre del 2022.

Es muy probable que el mercado comience a descontar una trayectoria más agresiva en el alza de tasas.

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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