El mercado farmacéutico mundial se ha basado en un equilibrio que idealmente tendría que ser perfecto, en el que un nuevo medicamento innovador goza de una patente que le da 20 años de exclusividad de venta y, al culminar ese tiempo, entra la versión genérica con precio mucho más bajo y accesible para que los sistemas de salud de todas las economías lo bajen a la mayoría de la población que lo necesite.

En ese esquema ideal, impulsado por la misma Organización Mundial de la Salud (OMS), las compañías de innovación tienen incentivos para seguir invirtiendo muchos millones en investigación y desarrollo buscando nuevas moléculas, en tanto que las empresas dedicadas a producir genéricos -que no tienen que invertir en innovar- pueden ofrecer precios más económicos; y su modelo de negocio está más bien en el volumen, garantizando la bioequivalencia de su genérico con el fármaco de referencia.

El enfrentamiento ha sido inevitable porque las primeras buscan extender lo más posible la vigencia de su patente, en tanto que las segundas buscan cualquier resquicio para no respetarla o reducir el tiempo de dicha patente. Pero ahora, con la tendencia de que cada vez más farmacéuticas estén en ambos campos de batalla, innovando y sacando genéricos, la cuestión se pone interesante.

Entre las que tienen claro el panorama está Novartis, la compañía suiza con éxito en las dos arenas: es de las fuertes que invierten 10,000 millones de dólares en buscar nuevas moléculas y también de las primeras grandes farmacéuticas mundiales que impulsó su brazo de genéricos con su marca Sandoz.

Por eso Sergio Duplán, cabeza de Novartis en México y actual presidente de la AMIIF, que agrupa a la industria de innovación farmacéutica aquí, considera que no se trata de una guerra insalvable. Por el contrario, dice: Tanto innovadores como genéricos nos necesitamos para vivir, y ni a unos ni a otros nos conviene que el otro desaparezca .

De hecho, Novartis en India está en medio de un fuerte escándalo por una demanda desde hace seis años contra el gobierno de ese país, y hoy ha llegado al Tribunal Supremo. Novartis busca impulsar que en India se respete totalmente la propiedad industrial como ya está puesto en sus leyes. El tema ha generado gran debate internacional y desatado una campaña en Twitter acusando a Novartis de querer acabar con la farmacia del mundo en desarrollo.

Y es que las productoras de genéricos de India, junto con las de China, son las principales proveedoras de sustancias activas de muchos países, incluido México, debido a sus muy bajos precios. De hecho, hace años México era importante productor de dichas sustancias pero fue desplazado. El problema es que India y China producen sales que están protegidas con patente. Hoy India, como integrante de la OMC, es presionado para ser congruente y claro en el terreno de la propiedad intelectual.

Varias son las gigantes farmacéuticas que, ante la baja de ingresos por vencimiento de patentes y crecientes costos de nuevos descubrimientos, han ido recortando mucho su inversión en investigación y desarrollo. Novartis es de las que lo ha seguido incrementando. Tiene 147 moléculas en el pipeline y apunta Duplán que para Novartis cortarle a estas inversiones seria como suicidarse en el largo plazo, por tratar de ser más eficientes en el corto plazo.

Para Duplán, mientras existan necesidades médicas insatisfechas y la ciencia siga dando, la humanidad debe seguir apostando en investigación y desarrollo de nuevas curas o terapias y dando incentivos a invertir en ello; es decir, protegiendo la propiedad intelectual.

Innovación de MSD ?en anestesia

MSD anunció el lanzamiento en México de la primera terapia de anestesia con ciclodextrina al alcance de los anestesiólogos. Se trata de un agente selectivo de unión al bloqueador neuromuscular (ABNM) que lo encapsula, inactivándolo . El doctor Guillermo Castorena, médico anestesiólogo del Hospital Médica Sur y del Hospital Gea González, dijo que con esto, por primera vez en México, los anestesiólogos pueden utilizar la primera ciclodextrina para proporcionar una reversión rápida de los efectos de los bloqueadores musculares en unos tres minutos. Se supone que, con el nuevo agente terapéutico, el anestesiólogo puede inducir y mantener el nivel de relajación necesaria durante todo el procedimiento, algo que antes no era posible.

Twitter: @maribelrcoronel