Hay tierras al norte de nuestro país que sólo tienen la capacidad de producir granos y en determinadas temporadas del año. Como dependen del clima ciertamente han aprendido a ser altamente productivos.

En México, con su sistema de climas y un invierno no tan severo como ocurre en zonas más cercanas a los polos, tenemos la gran ventaja comparativa de poder producir frutas y hortalizas que otros países no pueden tener a precios competitivos. Lo que falta es extender la tecnología que hoy ya tienen muchos productores mexicanos.

Si las manzanas se dan mejor en Zacatlán y los aguacates en Michoacán, dejemos a cada quién con sus cultivos. No habría que pretender que renuncien a sus mejores opciones para satisfacer planteamientos ideológicos como el trasnochado concepto de la autosuficiencia.

Las propuestas de establecer precios de garantía en el campo y tirar hacia el autoconsumo implica una regresión a esquemas del pasado que claramente no funcionaron.

Pero lo peor del caso es que ante su ineficacia se desmantelaron las estructuras que hacían posible esa supuesta independencia alimentaria y se optó por moldeos que han resultado mucho más eficientes.

Pero claro está que es muy difícil que un arcaico comunista entienda que las fronteras políticas no son las fronteras climáticas y que lo más conveniente es que haya especialidades productivas en regiones específicas de este planeta, que si se ve desde el espacio no pinta esas divisiones políticas del mapa escolar que ven los populistas.

Si hay un sector que ha tenido una recuperación notable es el agropecuario. Esto, sin dejar de ver que el campo, como las ciudades, tienen un problema de marginación y pobreza no resueltos, pero que no tienen que ver con la efectividad del modelo de apertura.

En la cifra oportuna del comportamiento del Producto Interno Bruto de México, dado a conocer por el Inegi, correspondiente al primer trimestre del año, vemos que si la economía alcanzó un crecimiento de 2.4% en el periodo enero-marzo, en su comparación contra el mismo trimestre del año pasado, es porque las actividades del sector primario crecieron 5.1 por ciento.

Hablar de una autosuficiencia en el consumo de maíz es de entrada una frase tramposa, porque no es lo mismo maíz amarillo que maíz blanco. Porque de hecho hay al menos ocho tipos de maíz y una gran lista de derivaciones. Cada uno es un producto diferente, aunque compartan el mismo nombre.

Para tener precios de garantía y cerrarse a las exportaciones de alimentos hay que violar en el camino una larga lista de acuerdos internacionales que hoy nos dan acceso a productos literalmente de todo el mundo y que implicaría romper la apertura en otros sectores.

Implica tener como represalia la suspensión de compras de exitosísimos productos mexicanos como el aguacate, el tomate y muchas otras frutas y verduras, cuya exitosa comercialización hoy da de comer a millones de mexicanos.

Significa tener que crear una costosa burocracia que se dedique a concentrar los productos que habrá de subsidiar con recursos públicos. Es revivir los viejos y corruptos modelos como la Conasupo y el fracasado Sistema Alimentario Mexicano que López Portillo copió del bloque soviético de la Guerra Fría.

La enorme obsesión por la reinvención que les haga ganar un lugar en la historia puede acabar en una desgracia nacional. Y ciertamente en un espacio en los relatos históricos mexicanos, pero por las razones equivocadas.

Enrique Campos Suárez

Director de Noticias de Radio Fórmula

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios, especialmente a la radio. Actualmente, es Director de Noticias de Radio Fórmula, medio donde se ha forjado una exitosa carrera.

Es especialista en temas económico-financieros y comentarista en los más diversos espacios informativos de ese grupo radiodifusor, como en los de: Joaquín López Dóriga, Óscar Mario Beteta, José Cárdenas, Carlos Loret de Mola, entre muchos otros.