Tabasco fue el estado más afectado por la caída de precios del petróleo en el 2015. Al depender mayormente de la actividad de Petróleos Mexicanos (Pemex), la consecuencia natural ha sido una constante contracción del producto interno, nula generación de empleos e incremento en los índices de inseguridad, por cierto en estas tres materias ocupando los primeros lugares a nivel nacional. En medio de este complejo escenario, hay una luz de esperanza para nuestra gente: regresarle a Tabasco la sede energética nacional.

El lado negativo de la historia es que Pemex es la petrolera más endeudada del mundo y está a punto de perder su grado de inversión. Tampoco fue bien visto por los expertos, que se aprobaran recursos en el Presupuesto del 2019 por 50,000 millones de pesos (mdp) al proyecto de la refinería de Dos Bocas, porque refinar el petróleo con procesos de planeación tan cortoplacistas, pareciera ser más caro para México que continuar importando gasolina.

Pero a Tabasco no puede dársele un tratamiento general ni puede sometérsele a un frío análisis financiero. Esta entidad tiene el potencial para ser sede energética nacional: tiene el puerto de altura más importante de Latinoamérica, los recursos humanos especializados en la materia, y lo más importante, tiene el petróleo. Así que mi pronóstico es que los empleos que generará, así como los servicios y proveeduría que detonará en el mediano plazo, compensarán las pérdidas financieras de los primeros años.

Justamente por lo anterior, y contrario a la opinión del gobernador y del presidente, veo muy necesario que se siga impulsando la Zona Económica Especial (ZEE). Este proyecto no compite con el decreto de estímulos fiscales que acaba de signar el presidente de la República para la zona fronteriza norte que pasa la tasa del IVA de 16 a 8%, porque la ZEE tiene tasa 0%; o la del Impuesto Sobre la Renta que pasa de 30 a 20%, porque la ZEE tiene 0% en los primeros 10 años del negocio, con posibilidad de extensión por otro periodo similar.

Mientras que el estímulo de la zona fronteriza costará al erario 40,000 millones de pesos, la ZEE busca estimular a los inversionistas para que transformen sus ahorros líquidos en inversiones físicas y productivas. De ahí que considero muy necesario que se mantenga el decreto para Tabasco, y que incluso se amplíe para que contemple la refinación de petróleo y procesamiento de gas natural; así como el almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de hidrocarburos y petrolíferos para los más de 2 mil kilómetros de Zona Económica en Paraíso y Comalcalco. Si esto sucede, los 20 mil nuevos empleos y las inversiones por 1,500 millones de dólares que se esperan en los próximos 20 años, se acelerarían y se multiplicarían.

Además, debo agregar otro elemento. Ni la ZEE ni la Refinería podrán alcanzar los objetivos esperados si no se acompañan con un masivo plan de inversiones en infraestructura y comunicaciones. En el 2018, la Federación asignó tan sólo 4,920 millones de pesos a este rubro, y claramente fueron insuficientes; para el 2019, contrario a lo esperado, se autorizó una menor cantidad. Insisto, ¡aquí otro pendiente!

Finalmente, hoy que tengo el enorme honor de trabajar por Tabasco, quisiera aprovechar este espacio para desearle el mayor de los éxitos al nuevo gobernador y a su equipo. Mi compromiso es continuar trabajando coordinada y colaborativamente con las autoridades estatales, porque para reactivar los motores económicos de nuestro estado y para regresarle su pérdida vocación petrolera, no será suficiente la esperanza de la gente y la voluntad de un sólo hombre, ésta es una tarea de todos, y entre más seamos mejor.

SorayaPérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.