¿Será suficiente el T-MEC para reactivar la economía y generar confianza en México?

Nos dicen autoridades norteamericanas que antes del 25 de noviembre se firmará el T-MEC, a fin de comenzar en enero del 2020. Situación que caería como anillo al dedo para México, dado que le daría un respiro y atractivo en una situación en que la economía no despega.

¿Cuáles son las posiciones para ello? Uno de los principales congresistas demócratas fue a hablar con Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, hace una semana, tiempo en el que también el presidente de la comisión de agricultura de la Cámara Baja de Estados Unidos, demócrata muy allegado a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, dijo que se estaría firmando en una semana más.

Aunado a ello, en estos días, un comité de empresarios de México, que fue a Washington a concretar negociaciones, nos asegura que habrá una partida presupuestaria de 315 millones de pesos adicionales para la Secretaría del Trabajo, al mando de Luisa María Alcalde, a fin de que se constituya un Instituto de Registro y Conciliación y se aseguren los cambios de la reforma laboral y no se toque el outsourcing.

Nos dicen que, entre las pláticas que han sostenido autoridades mexicanas, el CCE, al mando de Carlos Salazar Lomelín y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, que preside Antonio del Valle Ruiz, con autoridades norteamericanas y canadienses, se enfocan en tener certeza de parte del gobierno mexicano, que preside Andrés Manuel López Obrador. Incluso se ha hablado de la posibilidad de que Estados Unidos audite si se aplican los cambios de la reforma laboral. Situación que ha frenado la embajadora mexicana en Estados Unidos, al comentar que se aceptaba, siempre y cuando, México mande auditores a firmas estadounidenses.

A la par de dichas negociaciones en territorio nacional, Alfonso Romo continúa con las pláticas con los empresarios mexicanos, quienes buscan certeza jurídica de largo plazo.

Dichas pláticas se centran con los grandes empresarios, bajo la tutela del CCE y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, se asegura que será a través de las grandes compañías como se cobije y se impulse a las pymes.

Pero aún no sale humo blanco de dichas negociaciones. El tema se ha entrampado en afinar temas de inversión. Dado que se quiere que sea el sector empresarial quien aporte inversiones que representan 20% del PIB, es decir 230,000 millones de dólares y, en contraparte, se busca que también el gobierno federal haga lo propio y aporte 5% del PIB en infraestructura, equivalente a 60,000 millones de dólares.

Así que, habrá que ver si la aprobación del T-MEC, aunada a la fortaleza del empresariado estadounidense, hace que se sienten las bases para una política pública de largo plazo y de certeza jurídica. Porque hay empresas como Constellation Brands, al mando de Daniel Baima, quien ostenta la más grande fabricación de cerveza en México y ya voltea a ver otros países para seguir con la ampliación de su producción. Las fábricas de Piedras Negras, Obregón, y la construcción de la planta de Mexicalli, las llevará con mayor cautela, ¿si no se aprueba el T-MEC?

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.