Ayer se registró el principio del fin de la larga negociación del nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

En consecuencia, está por entrar en vigor el nuevo pacto que refrenda la zona comercial norteamericana, que acumula ya 26 años de existencia.

En el contexto del creciente espíritu proteccionista y la guerra comercial entre los dos países más poderosos del planeta: Estados Unidos y China, sin duda es un hecho muy relevante para los tres países firmantes y en particular para México, el más débil del trío en términos económicos.

Y frente a las evidentes amenazas a la soberanía nacional de México, el nuevo acuerdo es también un triunfo para el gobierno mexicano al alcanzar la firma sin ceder en su independencia. La simple ratificación del nuevo acuerdo comercial tendrá un impacto muy positivo para la economía mexicana por la confianza que genera hacia las inversiones internacionales.

Los tres países firmaron ayer el acuerdo modificatorio del T-MEC, cuya negociación inicial terminó exactamente hace un año. Los temas renegociados en materia laboral, de acero y aluminio y de medicamentos serán agregados a lo previamente acordado. Los congresos de las tres naciones lo revisarán y, de proceder, ratificarán el acuerdo comercial que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El negociador mexicano, Jesús Seade —quien fue objeto en EU y México de intrigas—, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue enfático al resumir el resultado de la negociación, en una frase: no hay nada en el acuerdo que implique una píldora amarga para México. Más allá de los detalles de lo negociado, que se harán públicos más adelante, lo importante es el acuerdo en sí mismo, pues estuvo en riesgo de no concretarse.

La negociación del acuerdo y su ratificación dio un giro súbito. Del filo del abismo en el que la negociación, aparentemente llegó a estar entre el domingo y el lunes, pasó, en unas cuantas horas, al reconocimiento de las partes de que lo negociado alcanzaba para proponer la ratificación en Estados Unidos y Canadá. El lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó al gobierno de EU su rechazo a la petición de que inspectores estadunidenses supervisaran en México la aplicación de la reforma laboral.

El supersecretario de Relaciones Exteriores (por las facultades extraordinarias que tiene en los ámbitos interno y externos), Marcelo Ebrard, fue clave en la comunicación y relación de alto nivel. Seade, con su experiencia logró mantenerse y defender las cinco líneas rojas que trazó el gobierno mexicano.

Y a lo largo de la negociación, el presidente de México se abstuvo, aún en los momentos de mayor tensión y embates tuiteros del presidente Trump, al margen de la politización del tema. Robert Lighthizer lo reconoció así ayer, durante su participación, en la que “le echó” muchas porras al mandatario mexicano. Luego de que México “se plantó” en la defensa de su soberanía, vino el anuncio de la visita a México del representante comercial de la Casa Blanca de EU, Lighthizer, el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, y la vice primer ministra de Canadá, Chrystia Freeland.

Los temas incluidos, luego de la negociación inicial, sin duda representan concesiones adicionales por parte del gobierno mexicano. Pero frente a las amenazas del presidente Trump de considerar a las organizaciones criminales en México como organizaciones terroristas y la posibilidad de que en medio de la tensión en su país, hubiera podido denunciar al TLCAN, el resultado final, es positivo para México.

El gobierno mexicano de hecho dejó fuera en la última parte de la negociación a los representantes del Cuarto de Junto del sector privado, como lo denunció el presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos. Pero al final, el objetivo central que es el refrendo del acuerdo comercial norteamericano se logró y eso es lo más importante para México.

El gobierno de la 4T logró el refrendo del libre comercio norteamericano; es decir, logró la continuación de una de las políticas más neoliberales, impulsada originalmente por el ahora expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.