Ni tepocatas ni víboras prietas; son murciélagos, ratas y arañas las que Súper Josefina debe enfrentar en Lograr más por México, la animación computarizada que desde la semana pasada pueden jugar los seguidores de la coordinadora del grupo parlamentario del PAN en San Lázaro.

Sólo en el mundo virtual consigue éxitos la presidenciable. En la arena legislativa, no obstante sus esfuerzos por desatorar las reformas pendientes en la Cámara de Diputados, están lejanos, sin señales tangibles de la convocatoria para un periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión.

Al mismo tiempo que su avatar surgía en Facebook, Vázquez Mota anunciaba -a mediados de la semana pasada- que la Junta de Coordinación Política se instalaría en sesión permanente, con el fin de dar seguimiento al trabajo de las comisiones encargadas de las minutas y los dictámenes de las iniciativas por tramitarse; además de las reformas política y laboral, está pendiente la elección de los tres consejeros del IFE, desde octubre del año pasado.

Como si hubiera llamado a misa: los diputados integrantes de las comisiones de Gobernación, Defensa y Derechos Humanos aún no tienen listo el dictamen de la Ley de Seguridad Nacional, el instrumento que más urge que aprueben los parlamentarios en la Cámara Baja. Si se cumple estrictamente el cronograma presentado por la comisión que preside el panista Javier Corral Jurado, hasta el 27 de julio estaría presentándose el dictamen definitivo de este nuevo ordenamiento.

Vázquez Mota sabe que el tiempo apremia, que si algunos dictámenes no son aprobados antes del 30 de junio su viabilidad no solamente sería nula, sino que no estaría en condiciones de ejercerse particularmente para el 2012, como es el caso de las candidaturas independientes dentro de la reforma política. Las posibilidades de sacarla adelante son escasas, pero mayores que las de la reforma laboral, cuyo proceso de consulta ya inició, pero demoraría la friolera de ¡150 días!, si se cumple el calendario propuesto por la Comisión de Trabajo.

Josefina ha topado con pared. Y donde más se nota es en el tema de la elección de los consejeros electorales, pues mientras en público dice una cosa, al interior de la Junta de Coordinación Política practica lo contrario. Sus contrapartes no le perdonan -ni a ella ni al recién estrenado coordinador perredista, Armando Ríos Piter- que quisieran dar un albazo cuando faltaban 48 horas para la clausura del periodo ordinario de sesiones, el pasado 30 de abril.

El PRI, a través de su coordinador parlamentario, Francisco Rojas, plantea una postura irreductible: de las tres vacantes, al tricolor y a sus aliados les tocan dos posiciones. El PAN reclama una, mientras que el PRD pelea otra.

Cuando se han puesto nombres y apellidos en la mesa, hay coincidencias: las tres fuerzas mayoritarias avalan las candidaturas de la extitular de la Fepade, Arely Gómez González, y de la exfuncionaria del IFE Cecilia Tapia Mayans.

Hay un tercer funcionario electoral en discordia -Enrique Ochoa Reza, coordinador de asesores de la presidenta magistrada del Tribunal Electoral, María del Carmen Alanís-, quien fue públicamente vetado por la coordinadora de los diputados panistas, mas no por la plenaria de los legisladores blanquiazules. Si este candidato no prosperara, otro joven del TEPJF -Roberto Duque Roquero-podría llenar la vacante. Y en el campo perredista, si el exombudsman capitalino, Emilio Álvarez Icaza, se retira de la contienda, su lugar podría ser ocupado por el economista Ciro Murayama.

Pero estas combinaciones tienen pocas posibilidades de éxito. Para Josefina -revela un integrante de la Junta de Coordinación Política- es preferible que el IFE quede como está, que cederle dos de las vacantes al PRI . Muy bien, pero ¿y quién paga el costo de la parálisis en el órgano electoral?

Sin éxitos en las tareas legislativas, Vázquez Mota apura la conformación de su equipo, con miras a la interna panista por la candidatura presidencial. Con la llegada de Ernesto Ruffo al equipo de precampaña, pocos dudan que la Diputada federal busca encandilar a panistas inconformes con la línea política trazada por el calderonismo.

Y es que el exgobernador de Baja California, quien en el verano del 2009 quiso competir con César Nava -entonces Secretario Particular del presidente Calderón- por el liderazgo partidista-, ocupa un lugar preponderante en la lista de panistas agraviados desde Los Pinos: su grupo político en la entidad fronteriza ha sido repetidamente castigado por los cercanos al actual secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, su pertenencia al foxismo lo ha hecho blanco de una persecución que se ha trasladado al terreno de lo personal, con la cancelación del proyecto de Punta Colonet.

Los excluidos del sexenio, más que los anticalderonistas, se están aglutinando en torno de Vázquez Mota, quien ha integrado a un equipo de contienda al exdirector general del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, y a sus compañeros parlamentarios Diódoro Carrasco -exsecretario de Gobernación-, Gastón Luken -exconsejero electoral- y Felipe de Jesús Cantú -exalcalde de Monterrey-, así como al exgobernador de San Luis Potosí, Marcelo de los Santos Fraga.

Con este grupo compacto, además del expresidente nacional del PAN, Germán Martínez Cásarez, quiere encarar la contienda interna. Y ahora, presionará al partido, que encabeza Gustavo Madero, para que defina las reglas del juego y amarre las manos a los calderonistas -léase Mariana Gómez del Campo y Obdulio Ávila Mayo-, quienes están inflando el padrón de militantes y adherentes.