Inevitable tema y foco de atención de aquellos que aman el futbol en México. Y de los que no, pues también. Sudáfrica es un país particular dentro de su continente. Posee características que lo diferencian de sus vecinos más cercanos y del continente en lo general.

Es un país con un nivel de industrialización sobresaliente. Su mercado de valores es el número 18 en el mundo, muy por arriba de su posicionamiento en el soccer,­ más allá del lugar 80-, pero por debajo de su nivel en el rugby, deporte en el cual son los campeones del mundo por segunda ocasión.

Los reportajes de las televisoras no tendrían por qué enfocarse ni siquiera marginalmente en cómo es que los sudafricanos se proveen de energía. Pero yo sí.

Esencialmente, en electricidad el aprovisionamiento proviene de plantas que utilizan carbón, mineral del que el país es muy rico. Tienen una planta nuclear 50% más grande que la nuestra en Laguna Verde, tienen algo de hidroelectricidad y un poco proviene de gas natural.

Todo esto es una descripción estadística que no los distinguiría de otros países. Bajo tecnologías comunes y corrientes satisfacen sus necesidades, y hasta ayudan a algunos de los países subsaharianos con quienes colindan de alguna forma.

En donde los sudafricanos han mostrado un elemento diferenciador es en cómo se proveen de combustibles. En alguna parte por ser rica en reservas de carbón y, en otra parte, por el aislamiento a que algunos países la sometieron, este país ha desarrollado una peculiar habilidad para convertir el carbón en combustibles líquidos.

Éstos no son diferentes a los que consumimos en México. Sólo que los nuestros provienen del petróleo y los de ellos del carbón. Esta tecnología es muy prometedora para los sudafricanos porque les da autonomía en el suministro. Pero conceptualmente lo es más todavía para países como Estados Unidos -probablemente la Saudi Arabia del carbón.

La producción a través de esta tecnología se hace mediante la compañía Sasol. Ésta expande sus operaciones para producir combustibles líquidos del proceso del gas natural. Esto lo hace consorciada con otra empresa en Qatar, país rico en reservas de ese hidrocarburo.

La tecnología no es nueva. Es un proceso de tecnólogos alemanes. De hecho fue una de las formas en que Alemania se proveyó de combustibles en la Segunda Guerra Mundial. Sólo que ahora la tecnología está más desarrollada.

La investigación que ha permitido llevarla al punto en que está, no se entendería sin el apoyo directo del gobierno sudafricano. No sería competitiva todavía con procesos tradicionales. La inversión para construir una refinería con esta tecnología duplicaría la necesaria para una que procesara petróleo, como en México.

Pero, sin duda, sólo las difíciles condiciones de aislamiento en que se colocó Sudáfrica permitieron que se mantuviera ese apoyo. Un resultado favorable por las razones equivocadas. Sudáfrica es un país emergente, maravilloso en muchos sentidos. Y una de sus aportaciones al mundo es mantener vivos los procesos de transformación de hidrocarburos sólidos a combustibles líquidos durante tanto tiempo.

Quizá esa fue la razón de la visita oficial que hizo el presidente Calderón hace dos semanas.

*Presidente de la Fundación México Necesita Ingenieros.