El futbol es una buena ventana para asomarse a la naturaleza humana. No sólo compiten las selecciones sino dos visiones del mundo.

Rodrigo Beltrán es algo más que un taxista. Es un mexicano con un plan: Qué tal si sobornamos a nuestros rivales para ganar la Copa del Mundo Yo creo que nos costaría unos 400 millones de dólares y se pagarían solitos. Estaríamos de mejor humor, bajaría el crimen y trabajaríamos más .

El señor Beltrán no tiene parentesco con el extinto Jefe de Jefes. Quizá no lo sabe, pero hay estudios que confirman su teoría del impacto del triunfo deportivo en los niveles de delincuencia y productividad. Los pueblos ganadores se distraen en festejos, pero este desliz se compensa con el impacto en la autoestima y la actitud positiva frente a los problemas.

Don Rodrigo quiere ver triunfar al país, no le importa cómo. Cree en la cultura del esfuerzo (trabaja más de 10 horas diarias), pero está seguro de que eso no basta: ¿A poco cree que los que han ganado los otros mundiales lo hicieron limpiamente? . Desconfía, como la mayoría de los mexicanos según el Latinobarómetro 2009. Sólo 24% piensa que se puede confiar en la mayoría de las personas.

Tiene poco más de 50 años y sabe que el éxito no siempre es de los mejores. Posee un conocimiento enciclopédico de las injusticias e irregularidades mundialistas. Todo el mundo sabe que Argentina sobornó a Perú en 1978. ¿No le pareció rara la actuación de Ronaldo en la final contra Francia en 1998? Usted supo del plan de los españoles para comprar árbitros en este Mundial, se pusieron de acuerdo con los rusos. Lo han querido tapar, pero lo dijo un señor inglés , asegura.

Confieso que dudé. Tomé nota de los señalamientos del señor Beltrán y los verifiqué en Google. Lord Triesman, que encabezaba el comité inglés para la búsqueda de la sede mundialista en el 2018, acusó a los españoles de una alianza non sancta con los rusos. Éstos ayudarían a sobornar árbitros en favor de España a cambio del apoyo hispano en la elección de la sede. Lord Triesman no probó nada y renunció. Soy insobornable. Antes me cortaría las manos que recibir dinero ilícito , dijo Sepp Blatter, presidente de la FIFA.

El caso de Argentina 78 está lleno de referencias a un libro escrito por Fernando Rodríguez Mondragón, sobrino del narco colombiano Miguel Rodríguez Orijuela. Ese señor afirma que su tío fue el enlace para el soborno de la Selección peruana en 1978. Se le entregaron 250,000 dólares en efectivo al entrenador Marcos Calderón y éste tomó una serie de decisiones raras. Rodríguez Orijuela recuperó su dinero de manos del gobierno militar de Argentina y, además, ganó una fortuna porque subió el valor de los jugadores argentinos. Él era dueño de las cartas de más de 150 deportistas, algunos mundialistas albicelestes.

¿Se puede tomar en serio el testimonio de un delincuente confeso? Ahí está el punto. El señor Rodrigo Beltrán lo hace, porque no confía en instituciones como la FIFA o la Federación Mexicana de Futbol. Le gusta explicar el mundo a partir de teorías de conspiraciones porque no cree en las explicaciones oficiales. Mete en el mismo paquete el caso Colosio, el Fobaproa y los campeonatos mundiales.

Cómo negarle que tiene un poco de razón. Además, esto es una democracia y hay libertad de expresión. El futbol es una buena ventana para asomarse a la naturaleza humana. No sólo compiten las selecciones nacionales, sino dos visiones del mundo, los escépticos y los creyentes. ¿En qué equipo juega usted?

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