TallentiaMX comparte la opinión generalizada de que en el 2020 se reafirmará la renovación de las estructuras de trabajo y se tendrá que seguir modernizando el panorama laboral en favor de la clase trabajadora. Es prioritario incrementar la capacidad adquisitiva de la población, optimizar la seguridad social y generar crecimiento en la economía, pues con esto mejora la calidad de vida de los mexicanos.

Sin embargo, resulta igualmente indispensable no ver sólo la realidad inmediata, sino planear a largo plazo cuál es el derrotero laboral que nuestro país habrá de seguir para asegurar que los alcances actuales sean el inicio de una reorientación profunda de los modelos existentes. México tiene que ser partícipe, con inteligencia, de las transformaciones globales en todos los rubros, atendiendo siempre las necesidades de sus habitantes.

Constituyen grandes logros la reforma a la Ley Federal del Trabajo, los aumentos salariales, la creación del Centro Federal de Registro y Conciliación Laboral y el T-MEC. Debemos celebrar en especial el inicio del proceso de la democratización sindical, que servirá para acabar con el corporativismo y para desincentivar algunas formas de elusión fiscal. No obstante, éste es sólo el comienzo.

El caso de la subcontratación es particularmente significativo, pues al volumen de dicho sector en México (reúne a más de 8 millones de trabajadores) se suma la importancia que tiene para la incorporación de nuevas tecnologías, el aumento a la productividad y el crecimiento de la formalidad.

Pueden tomarse como ejemplo los casos de la maquila electrónica y de la industria aeroespacial en Tijuana, ampliamente estudiados por un equipo de académicos encabezado por el doctor Jorge Carrillo del Colegio de la Frontera Norte. De acuerdo con su investigación, numerosos sectores de exportación nacionales se sumaron a la creciente descentralización internacional de tareas que muchas empresas acometieron en todo el mundo, fomentando directa e indirectamente una serie de procesos políticos y económicos que derivaron en el offshore outsourcing, la subcontratación internacional.

A diferencia de lo que suele decirse, distintos gobiernos, tras evaluar el impacto económico de la tercerización, han legalizado y promovido este régimen laboral, definido y regulado en el artículo 15-A de la LFT vigente. Es preciso recordar que a partir deL 2019, la zona de la frontera norte de nuestro país paga la mitad del IVA que el resto del territorio y en ella los aumentos salariales han sido sustantivamente mayores, con impactos benéficos para la economía y la gente.

En Tijuana, gracias en parte a la alta presencia de la subcontratación, que “cumple un rol prioritario”, la tasa de desempleo es sólo de 2.8%; en Baja California se espera un crecimiento de 2.3% del PIB, considerablemente mayor al que se proyecta para el resto del país.

Por medio de esquemas como la creación de unidades económicas que ofrecen mano de obra, de empresas contract manufacture, de empresas shelter o de agencias de reclutamiento, las industrias de exportación se han desarrollado en Tijuana, generando empleos formales, especializados, con seguridad social, oportunidades de crecimiento, capacitación permanente y, sobre todo, alcances a largo plazo.

La maquila electrónica tiene un valor en México de 65,000 millones de dólares. El 2017 contó más de 1000 empresas con 300,000 trabajadores laborando en ellas. En Baja California, casi 200 empresas con 120,000 empleados se dedicaban a estas actividades. Los niveles de subcontratación varían, pero algunas de las empresas de esta industria subcontratan a 80% de su mano de obra.

A su vez, el sector aeroespacial tiene un valor en exportaciones de 8.6 mil millones de dólares, y es la fuente de empleo de 75,000 mexicanos, de los cuales, más de la mitad está subcontratado. El doctor Jorge Carrillo inicia sus conclusiones con una afirmación rotunda: “La subcontratación es una necesidad para las maquiladoras establecidas en Tijuana”.

Este ejemplo puede servir para demostrar que el outsourcing es un sistema que, cuando se utiliza con responsabilidad y profesionalismo, cataliza los procesos de modernización del trabajo que tanto requiere nuestro país. Quienes buscan prohibirlo o atacarlo, no ven por los intereses de los mexicanos, sino que fundamentan sus propuestas en consideraciones políticas o, lo que es peor, en intereses económicos particulares.

Por este motivo, para que el 2020 sea verdaderamente el año de la clase trabajadora, el gobierno, las empresas y las fuerzas laborales tenemos que sumar voluntades y fortalecer el cambio de estructura laboral que nuestro país demanda. Esto significa también promover la subcontratación y asegurarnos de explotarla para que ella sirva al bien común.

*El autor es director general de TallentiaMX