Estamos en la recta final de las últimas elecciones locales ordinarias previas a una nueva contienda presidencial en el 2018, cuando se ha cumplido ya una década de la reforma constitucional que en el 2007 significó un giro de 180 grados para la relación entre los medios de comunicación y la política electoral en México. Desde aquel año se optó por un modelo de competencia que dispusiera espacios en radio y televisión para partidos políticos sin contratación o pago de por medio; y cuando se trata de época comicial, con un reparto equitativo entre institutos políticos (no igualitario, sino proporcional a los votos obtenidos) que ahora incluye también a candidaturas independientes, aunque nunca rebasando el total de minutos que todas las concesiones de radiodifusión deben incluir como segmentos del Estado mexicano a cambio de utilizar un bien de la nación que es el espectro.

Esas reglas vigentes nunca han estado libres de polémica, en unos casos porque prohíben la compra de tiempo aire para propaganda, en otros porque los mensajes son en un formato muy corto (de 30 segundos) y eso no favorece la exposición amplia de propuestas o planteamientos de actores políticos hacia potenciales votantes.

A 10 años de distancia es un hecho que técnicamente el esquema ha resultado viable, pese a los debates que en sus primeros pasos consideraban cuesta arriba o imposible administrar, desde una misma autoridad electoral, millones de promocionales.

Hoy en cambio, tenemos un monitoreo robusto y un sistema electrónico que permite gestionar los materiales y pautas con eficiencia para cada medio. El cumplimiento de esos pautados en general tiene porcentajes muy altos año con año, superiores a 98%, y tanto medios públicos como privados y comunitarios han colaborado para que los espacios se abran en los cortes de su programación, lo que significa vías para llevar las propuestas que cada partido o candidatura tienen a todos los rincones y audiencias en el país, sin censura previa y el caso de los partidos, de forma permanente, no sólo durante campañas.

Desde esa perspectiva, más allá de las tensiones y críticas al modelo, la realidad es que se perfila para su segunda cita con una contienda presidencial con mucha mayor experiencia y estabilidad, que todos los partidos y candidaturas han tenido voz e imagen en medios masivos con los matices críticos que se quiera, como el asunto del spot corto. No sólo en grandes cadenas o en unas cuantas señales de televisión o radio, ha sido en la totalidad, también las que tienen coberturas limitadas o se encuentran en poblaciones alejadas, en pequeñas o grandes estaciones de todo el país ha habido garantía de transmisiones con ofertas de partidos y candidaturas.

Este 2017, Coahuila tiene un catálogo de 141 emisoras que desde el inicio de sus precampañas y hasta el día de la jornada de votación habrán pautado 1.8 millones de spots; Nayarit, 40 señales y 414,000 spots; Veracruz 163 señales con 1.6 millones y el Estado de México 75, transmitiendo casi 1 millón de mensajes en total.

No son pocos espacios ni emisoras para difundir propuestas en estas cuatro entidades que representan la última escala electoral local antes del 2018, aunque la deliberación democrática necesita normalizar otros segmentos en plataformas masivas, más debates, contraste cara a cara de visiones sobre un mismo tema que poco a poco fortalezcan los insumos disponibles de valoración para votantes antes de que tomen una decisión libre en las urnas.

El modelo de comunicación política dio un paso sobre el tema en el 2014, al colocar en el artículo 218 de la ley electoral un mandato para que en órganos locales se promoviera la celebración de debates entre candidatos a diputados locales, presidentes municipales, jefes delegacionales y otros cargos de elección popular y ya no fueran únicamente medios públicos los obligados a difundir en vivo la señal de los debates presidenciales, también los privados, al menos uno de sus canales nacionales con más cobertura en el país.

Durante estos años son muchos los ángulos para analizar los spots en las elecciones, aunque me parece que la evolución de medidas para hacer efectivo el modelo, ha tenido progresividad y hoy es sólido en su operación, ha permitido que todas las alternativas políticas estén al aire, se vean, se escuchen y se valoren.

*Consejero del INE

@MarcoBanos

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