Esta semana se llevó a cabo el encuentro de sostenibilidad organizado por el Banco Santander. Al evento, que fue presidido por la presidenta de esa institución financiera nivel mundial Ana Botín, acudieron representantes de empresas y organizaciones del sector financiero de nuestro país para, en primer lugar, conocer las perspectivas de dicha institución financiera, sobre las inversiones con orientación de sostenibilidad en el mundo y nuestro país.

Al respecto, cabe señalar que esta visión es nueva para México pero que ya tiene varias décadas operando a nivel mundial sobre sostenibilidad y vinculación con los objetivos de protección al medio ambiente y reducción del impacto de las emisiones de carbono. Tuvo en su origen una visión de preocupación y de responsabilidad social sobre la importancia de que las empresas tomen acciones decididas para la protección de los impactos en el medio ambiente causa la actividad humana.

Sin embargo en una segunda fase, que en principio parecía más una orientación de buenos deseos, gradualmente se ha convertido en un acuerdo mundial que involucra también la visión de los principales inversionistas institucionales que entienden los efectos del cambio climático como un riesgo potencial hacia las inversiones y que por lo tanto debe ser reconocido e incorporado en los modelos de desarrollo de las empresas y, consecuentemente, en la evaluación para la asignación de recursos a través de inversiones en los mercados de capitales y deuda.

Es evidente que para las empresas, las emisoras de deuda y quienes toman decisiones de asignación de recursos a través de inversiones en los mercados financieros mundiales que la visión de sostenibilidad es también una fuente potencial de generación de valor y de negocio.

Para comprender primero la visión de riesgo potencial para las inversiones es importante entender que, por ejemplo, un incremento de la temperatura mundial en los siguientes 20 años puede representar una afectación de varios trillones de dólares a inversiones localizadas en regiones costeras a nivel mundial.

Particularmente existen sectores más vulnerables como las inversiones en zonas costeras de vocación hotelera pero también en grandes ciudades y centros de negocio.

También es importante recordar que este tipo de inversiones no únicamente hacen referencia a impactos ambientales, se refieren a la importancia de atender los desequilibrios económicos que afectan particularmente a grupos vulnerables a nivel mundial. La falta de atención en temas sociales a grupos en vulnerabilidad económica provoca serios desequilibrios sociales que, traducidos en desequilibrios políticos, generan un entorno adverso para las inversiones y comprometen la viabilidad financiera de muchos negocios.

De ahí que en esta visión ampliada, los temas de sostenibilidad atiendan también a la necesidad de realizar negocios que incorporen lo que se denomina Inversiones de Impacto, que además de generar valor, se enfoquen en la generación de oportunidades de crecimiento en zonas y entre grupos hoy ajenos al crecimiento económico.

Estas inversiones ya no son sólo deseables sino absolutamente necesarias. A nivel mundial, existe una marcada tendencia (incluso reflejada a nivel regulatorio) de que los grandes inversionistas institucionales sólo pueden invertir en empresas que cotizan en bolsa por ejemplo, que prueben de manera realista las acciones que llevan a cabo en materia de sostenibilidad. Incluso, tan pronto como en los siguientes 10 años, muchos inversionistas globales estarán impedidos para realizar inversiones en sectores que hoy se consideran de impacto negativo a nivel ambiental como aquellas relacionadas con el consumo de carbón, la explotación de combustibles fósiles o que precisamente sean intensivas en la utilización de tecnologías o combustibles que contribuyan al deterioro ambiental a nivel mundial y específicamente que alimenten el calentamiento global.

Esta nueva visión se refiere no sólo a contaminar poco o a contaminar menos. Se refiere a crear condiciones que permitan revertir los efectos negativos del cambio climático y atender los temas de desequilibrios sociales y marginación más importantes y que resultan antieconómicos negativos si buscamos una capacidad de desarrollo sustentable a nivel global y especialmente en países como México.

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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