Si uno mira la fuerte inversión que ha hecho el Pachuca pensaría que los Tuzos tendrían todo para destacar en el Apertura 2012, marcar la pauta, ser uno de los contendientes al título. Pero las incorporaciones del club de Jesús Martínez merecen un análisis serio, porque a mediano plazo el vestidor con el que tendrá que lidiar Hugo Sánchez podría convertirse en una bomba.

En primer lugar habrá que mencionar el regreso del pentapichichi, un hombre al que le encanta ser el foco de atención, ser la noticia haya o no justificación. De todos es conocida aquella Copa América del 2007 en la que seleccionados de la talla de Carlos Salcido, Pável Pardo y Rafael Márquez prefirieron renunciar al torneo antes que lidiar con ciertas actitudes de su entonces entrenador.

Tras el nombre de Hugo vienen los de Nery Castillo, Raul Tamudo, Paulo da Silva, entro otros más. Pero éstos tres merecen mención aparte, porque al ser jugadores que vienen del mercado europeo, de otras latitudes, con mejores horizontes que nuestra Liga, están acostumbrados a los reflectores, a erguirse como las figuras de sus clubes y vestidores, misma necesidad que eternamente ha acompañado a Sánchez Márquez.

Justo en ése punto podrían sufrir los hidalguenses, quienes tendrán un vestuario lleno de egos, de referentes que pelearán en silencio por ser los líderes del plantel de Hugo, quien con unos días en Pachuca declaró que es normal que siempre lleguen los reflectores a él.

Por ahora, a un mes del arranque del torneo todo es sonrisas y camaradería entre los Tuzos, pero lo interesante vendrá cuando el equipo gane, pierda o empate, tenga una figura en la cancha pero sea su técnico y/o sus refuerzos europeos quienes busquen, de cualquier modo, llevarse las portadas.

Ojalá por el bien de Jesús Martínez y el Pachuca tanto su entrenador como los peces gordos que trajeron para reforzar al plantel sepan jugar su papel y no conviertan el vestuario en una guerra de egos, en una bomba de tiempo que les impida convertirse en un serio contendiente al título.