El Congreso tiene dos meses para concretar plan.

Con el comienzo del 2013, la Casa Blanca y el Congreso lograron una solución parcial de último minuto para evitar el precipicio fiscal. Como hemos comentado en otras ediciones, el precipicio fiscal hace referencia a la expiración de una serie de exenciones impositivas y una multitud de recortes presupuestales que estaban programados para entrar en vigor a partir del primer minuto del 2013. La solución parcial incluye una serie de acuerdos para evitar la expiración de dichas exenciones impositivas y posponer los recortes presupuestales de manera temporal.

Si bien la solución parcial es un paso necesario y contribuyó a dar cierta calma a los mercados, el problema de fondo, la trayectoria de largo plazo del déficit, sigue sin ser resuelto. El principal logro de la solución parcial viene por el lado de los ingresos del gobierno.

Por un lado, se logró un pacto para extender de manera permanente las exenciones fiscales implementadas durante el gobierno de George W. Bush para las familias de clases media y baja a cambio de un aumento en los impuestos a las familias de altos ingresos. En concreto, los principales incrementos impositivos para los individuos y familias de altos ingresos – aquellas que ganan más de 400,000 y 450,000 dólares al año respectivamente – incluyen: I) un aumento en la tasa impositiva de 35 a 39.6%; II) el desfase de la posibilidad de realizar deducciones por gastos personales; III) un incremento en la tasa impositiva a ganancias de capital y dividendos de 15 a 20%, y IV) un incremento en la tasa del impuesto a la herencia de 35 a 40% (se mantuvo la exención a montos heredados menores a 5 millones de dólares).

Adicionalmente, se acordó la expiración del incentivo al Impuesto Sobre Nómina. De acuerdo con JP Morgan, este acuerdo permitirá al gobierno estadounidense incrementar su recaudación en aproximadamente 624,000 millones de dólares durante los próximos 10 años.

El mismo JP Morgan estima que estos cambios al código fiscal deben de tener un impacto negativo en el consumo de aproximadamente 0.8% del PIB en el 2013 (la mayor parte proveniente del incremento en el Impuesto Sobre Nómina).

La principal batalla que queda pendiente viene por el lado del gasto, donde los acuerdos se limitaron a mantener la extensión en el plazo de seguro de desempleo durante un año más. Los recortes automáticos que estaban programados para el 1 de enero fueron pospuestos al 1 de marzo.

Dichos recortes se darán de manera automática si la Casa Blanca y el Congreso no logran ahorros adicionales o ingresos adicionales como parte del plan multianual de reducción del déficit. La solución compra dos meses para que republicanos y demócratas trabajen con el Congressional Budget Office con la finalidad de llegar a un plan multianual para reducir el gasto de manera gradual y ordenada.

La discusión central, seguramente, estará enfocada en una reducción en el gasto de programas sociales como MediCare y Social Security que se podrían resolver con un incremento gradual en la edad de elegibilidad de beneficios y una reducción en el cálculo de ajuste inflacionario para actualizar los pagos de seguridad social. La fecha fatal del 1 de marzo debe ser muy cercana a la fecha en la que la Casa Blanca deba ir al Congreso a solicitar un nuevo aumento en el límite de endeudamiento, como lo hizo en el verano del 2011.

Como mencionamos hace unas semanas, el mercado no necesariamente esperaba llegar al 1 de enero con el gran acuerdo para resolver el problema de la trayectoria de largo plazo del déficit. El mercado se ha dado por servido, por el momento, con el acuerdo temporal que evitó el precipicio fiscal y con el tiempo comprado para que republicanos y demócratas trabajen para llegar a un plan multianual integral.

La batalla pendiente sobre el gasto, la amenaza de los recortes automáticos y la discusión para incrementar el límite de endeudamiento constituyen un desafío crucial y una nueva fecha fatal para el Congreso y la Casa Blanca. Si la discusión de dichos temas en el verano del 2011 y al cierre del 2012 sirven como indicador, todo apunta a que se llegará a un acuerdo pero no sin antes llegar a los límites del debate, amenazando la estabilidad de los mercados y la credibilidad de los principales actores políticos en Estados Unidos.

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