Los días de descanso, o por lo menos aquellos cuando el ritmo de trabajo baja, nos permiten pensar y hacer cosas diferentes a las que normalmente estamos acostumbrados bajo la presión de una rutina que cada día se vuelve más absorbente y en ocasiones asfixiante.

Independientemente de nuestras propias creencias en materia de fe o de política, estos días son una invitación a pensar y repensar en lo que está pasando a nuestro alrededor y la forma como cada uno estamos asumiendo o evadiendo la propia responsabilidad. Es un momento oportuno para reflexionar y para decidir, para definir prioridades y establecer un compromiso personal con nosotros mismos y con México.

Apenas hace una semana, el Papa Benedicto XVI concluía su primer viaje a México. Tal como lo afirmó el presidente Felipe Calderón, el Papa llegó a un país que ha sufrido mucho por diversas razones, entre ellas la crisis económica internacional, la violencia, sequías, inundaciones, epidemias y hasta terremotos.

A pesar de esto, también es evidente, como el mismo presidente Calderón mencionó, que la voluntad, la perseverancia, la esperanza y la fortaleza de los mexicanos siguen de pie. Durante las próximas semanas, tendremos oportunidad de demostrar si realmente somos capaces de traducir toda clase de buenas ideas e intenciones en acciones concretas que den resultado por y para México.

En respuesta a la realidad tan compleja del país anfitrión, en uno de sus discursos, el Papa fue muy claro al afirmar que para vencer el mal, el poder de los ejércitos lo alcanza . ¿Qué quiere decir esto? Existen muchas lecturas para interpretar esta afirmación.

Primero, es un llamado a la unidad. Por una parte resulta evidente que, más allá de la decisión de un gobierno de enfrentar un problema con la fuerza del Estado, la estrategia nunca estará completa si los ciudadanos no hacemos la parte que nos toca en cualquiera que sea el tema o desafío. Ningún Presidente, ahora o en el próximo sexenio, podrá hacerlo solo si los ciudadanos no respaldamos una estrategia que sea congruente con lo que realmente necesitamos y queremos.

Segundo, es un llamado a la introspección. Necesitamos creer, volver a creer y seguir creyendo que México sí puede superar cualquier problema. Tenemos que confiar en nosotros mismos y en lo que podemos lograr si realmente tenemos fe y decidimos unirnos. Llegó la hora de hacerlo juntos, solos ya no podemos.

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