Desde que en diciembre del 2006 dio inicio la guerra contra el narcotráfico, declarada por el presidente Felipe Calderón, y hasta enero del 2017 han muerto 496 soldados, según la Secretaría de la Defensa Nacional.

Del total de estas muertes, 249 fueron por arma de fuego en enfrentamientos con los narcotraficantes, 111 a causa de accidentes vehiculares y 50 en accidentes aéreos. Los otros 86 casos, en accidentes de muy diverso tipo.

En estos años, en los 15 estados con más bajas para el Ejército, Tamaulipas ocupa el primer lugar con 120, le siguen Sinaloa con 60, Michoacán con 54, Guerrero con 39, Nuevo León con 32, Chihuahua con 27, Sonora y Jalisco con 24 cada uno.

Luego vienen Durango con 19, Veracruz con 18, Zacatecas con 16, Coahuila con 13, San Luis Potosí y Oaxaca con nueve cada uno y Baja California con siete. En los otros 17 estados la suma es de sólo 25.

El 2010 es el año con más caídos, cuando sumaron 89, y el más bajo 2016 con sólo 24 soldados muertos. En el presente sexenio, el año del mayor número de caídos fue el 2013 con 44.

En razón de su rango han muerto 216 soldados, 123 cabos, 68 sargentos y 15 subtenientes. De 74 caídos, el informe no da cuenta del mismo.

El número de los soldados caídos contrasta contra los más de 200,000 asesinatos que han tenido lugar en los seis años del gobierno de Calderón y los primeros cinco años del presidente Enrique Peña Nieto. Son ya 11 años de guerra .

La estrategia de guerra que inicia Calderón la hizo suya Peña Nieto. La única diferencia es que el primero la convirtió en el tema central de su comunicación y el segundo nunca ha hecho referencia al mismo.

Desde que dio inicio la guerra , en los 80 participé en una y viví en carne propia lo terrible que son, señalé el error de haberla declarado. Con Jorge G. Castañeda publiqué dos libros sobre el fracaso de la misma en el gobierno de Calderón.

Especialistas como Alejandro Madrazo, del CIDE-Aguascalientes, insisten en la necesidad de retirar al Ejército de esta guerra . Esa no es su función y no está preparado para la tarea. Se requiere que la policía federal y de los estados se hagan cargo de la lucha contra el narcotráfico.

El Ejército, añaden, se debe retirar de manera gradual y escalonada en el marco de un plan. En ese mismo tiempo deben construirse instituciones policiacas sólidas y robustas . Éste es el único camino sensato.

Urge fijar un periodo claro y preciso no se ha hecho, aunque parezca obvio para que el Ejército se retire y sea sustituido por las policías. Mientras esto no se haga y acuerde con los gobernadores estas fechas, el Ejército seguirá en la calle y los soldados cayendo.

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