Soft patch es la palabra de moda en la Reserva Federal (Fed) que describe la situación actual de la economía: un periodo corto de debilidad en medio de una fase prolongada de expansión.

Ayer, en conferencia de prensa, Ben Bernanke, gobernador de esta institución, comunicó a los mercados dos noticias: una buena, que algunos despistados interpretaron como mala; la otra algo mala. La buena es que se ha superado el riesgo de una espiral deflacionaria que parecía probable el año pasado. Ahora emerge el riesgo dominante de un repunte en la inflación; la otra noticia es que la Fed reconoce que no comprende bien qué está pasando en la economía.

Según Bernanke, la política de relajamiento cuantitativo (QE2) ha sido exitosa porque logró abatir la caída de las expectativas de inflación, reactivó la creación de empleos y el crecimiento económico a pesar del actual soft patch.

La Fed anunció que este programa de compra de 600,000 millones de dólares de bonos del Tesoro de largo plazo concluye a fin de este mes, como fue planeado. La hoja de balance se mantendrá (2.8 trillones de dólares) constante a través de la reinversión en bonos del Tesoro de los pagos de principal de su portafolio de activos. El Comité de Mercados advirtió que monitoreará frecuentemente la composición y tamaño del balance y hará los ajustes necesarios. Como viene ocurriendo desde diciembre del 2008, la tasa de interés de fondos federales permaneció en el rango 0-0.25% y se volvió a repetir que las condiciones económicas, baja tasa de utilización de recursos y expectativas de inflación baja a mediano plazo, requieren que la tasa de interés se mantenga baja durante un periodo prolongado. ¿Qué tan prolongado? Todo depende de la economía, respondió Bernanke a una pregunta en la conferencia de prensa, no antes de que transcurran tres reuniones del Comité de Mercados, que se realizan cada mes y medio aproximadamente. En el mercado de futuros de la tasa de fondos federales se estima que no subirá antes del tercer trimestre del 2012.

Los economistas de la Fed y Bernanke piensan que la economía atraviesa por un soft patch, pero no están seguros. Nadie está seguro. En favor de esta hipótesis apunta la falta de partes claves en la industria manufacturera, especialmente la automotriz, provocado por el terremoto-tsunami de Japón y el impacto negativo en el ingreso disponible de las familias estadounidenses de los incrementos de precios de las mercancías básicas en el primer semestre del año, particularmente el precio de la gasolina.

Estos efectos ya se trasladaron a los precios y se espera que se reviertan parcialmente en el segundo semestre, cuando la industria japonesa, se estima, estará de regreso en condiciones normales. La Fed revisó ligeramente a la baja su previsión de crecimiento económico en el 2011 a 2.7-2.9% de 3.1-3.5% en sus estimación del mes de abril, lo que supone que la economía crecerá cerca de 3% en el segundo semestre en lugar de -2% en el primero.

Para los años 2012 y 2013 se estima que la economía crecerá en los rangos de 3.3-3.7% y 3.5-4.2%; sin embargo, Bernanke admitió que la debilidad de la economía podría ser producto de factores estructurales, persistente debilidad del sector de construcción de vivienda, problemas del sector financiero y en la hoja de balance de los hogares.

Por el momento la Fed no hará nada, a diferencia del año pasado, cuando anunció la QE2 que la inflación no estaba cayendo. Bernanke lo repitió varias veces ayer. La Fed esperará a ver qué dicen los datos.

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