Como resultado de las turbulencias financieras vividas recientemente, del eventual endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos, del lento crecimiento de Europa y del menor dinamismo de China, América Latina se está convirtiendo en una zona más vulnerable.

En la actualidad se vive cada semana una salida de capitales de 14,000 millones de dólares en promedio, nivel demasiado alto y que advierte sobre la gravedad de los flujos de capital.

En contraste, las economías emergentes de Asia, Europa y África están presentando aumentos en la entrada de capitales, explicable por su alta competitividad y rápida inserción internacional.

América Latina se benefició en el pasado reciente del dinero barato externo que entró a su economía comprando deuda, como una consecuencia de la política monetaria liberal de los países desarrollados. Ahora, sin embargo, se enfrenta al problema de la salida de capitales ante la restricción de recursos disponibles por parte de los bancos centrales.

El fenómeno de la entrada de capitales ocurrió en países que mostraron una mayor capacidad para absorberlos por su crecimiento económico y capacidad exportadora. Así, en Perú la entrada de capitales para comprar deuda pasó de 10% del volumen de títulos en manos extranjeras en el 2007 a 55% en la actualidad. En México la inversión en papeles gubernamentales de deuda en manos extranjeras subió de 9% en el 2007 a 38% ahora. En Brasil en el 2007 casi no había deuda en manos de extranjeros, pero para este año se estima que sea de 17 por ciento.

El mensaje que deja esta experiencia es que nuestros países necesitan elevar su competitividad y crecimiento económico para crear más ahorro, que llegue más Inversión Extranjera Directa y menos el capital golondrino.

De ahí la importancia de consolidar la Alianza del Pacífico México, Colombia, Perú y Chile , países con potencialidad económica. Estas naciones representan 35% del PIB de América Latina y más de 40% del comercio con el resto del mundo. En este año se estima que estos cuatro países tendrán un crecimiento económico conjunto de 4%, mientras que las economías del Mercosur, otro bloque importante de la región, sólo ofrecerán uno de 2 por ciento.

Argentina y Venezuela son dos países importantes, pero tienen economías desequilibradas y también debilidad en sus reservas. Brasil ya ha tomado las medidas necesarias para reducir su inflación y hacer viable el mayor crecimiento económico. Tiene un ambicioso programa basado en infraestructuras.

Con todo, las condiciones internacionales están exigiendo retos a la imaginación y al realismo, si queremos dar saltos cualitativos para una economía más sólida y avanzar en la asignatura pendiente que es la equidad.

También hay que hacer una reflexión sobre la ortodoxia en la política de austeridad a ultranza que ha comprobado sus limitaciones y creado negros presagios.

Independientemente de actuar moviendo las tasas de interés para retener el ahorro nacional y atraer el foráneo, la economía latinoamericana requiere de una política comercial ambiciosa, de una política micro en apoyo a los sistemas productivos y la política macroeconómica con especial énfasis en los flujos financieros.