Ante la amnesia colectiva que se vive en México me preguntaban: ¿qué se puede hacer para evitar una autocracia? ¿Quiénes son los actores posibles?

La historia hace fácil advertir, pero complican las malas entendederas, el colectivo está en éxtasis y el gobernante, en singular porque no es seguro que el resto del equipo esté de acuerdo con lo que dice y hace, hace y deshace a su gusto y capricho, muchas veces por encima de la ley o las consecuencias.

Así, por ejemplo, un día escuchamos al presidente reiterar que no se va a reelegir y por estos días insistir en la necesidad de una nueva constitución; dos temas que tienen vasos comunicantes y llevan inexorablemente a la elección del 2021 cuando López Obrador convocará a un referéndum de revocación de mandato, que no está contemplado en la legislación, pero sí le permitirá hacerse presente en la boleta y, con megalomanía manifiesta, suponer que seguirá siendo el factor de arrastre para que Morena se haga con la mayoría en la Cámara de Diputados y otros cargos que estarán en juego.

Hay en el mundo una seria preocupación por el futuro de la democracia. la llegada de autócratas por la vía de los votos hace temer por el destino de las libertades y el rumbo de naciones como Polonia, Hungría, Rusia, China, Brasil y hasta Estados Unidos; sin contar Bolivia, Cuba o Nicaragua, inmersas desde hace tiempo en gobiernos que llegaron por la vía electoral y se han enraizado.

Los estudiosos del tema advierten que las democracias se destruyen cuando los organismos de contrapeso son pulverizados, como lo destacan en su libro Cómo mueren las democracias, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt. “El desmantelamiento de la democracia se inicia de manera paulatina. Para muchos ciudadanos, al principio puede resultar imperceptible. Al fin y al cabo, se siguen celebrando elecciones, los políticos de la oposición continúan ocupando escaños en el Congreso y la prensa independiente sigue publicándose. La erosión de la democracia tiene lugar poco a poco, a menudo a pasitos diminutos. Cada uno de esos pasos, por separado, se antoja insignificante: ninguno de ellos parece amenazar realmente a la democracia.

(...) Muchos de ellos se adoptan con el pretexto de perseguir un objetivo público legítimo (e incluso loable), como combatir la corrupción, garantizar la ‘limpieza’ de las elecciones, mejorar la calidad de la democracia o potenciar la seguridad nacional”.

Hoy México está incluido entre los países en el camino de las autocracias, algunas declaraciones y acciones de López Obrador lo confirman, la primera cita con el futuro de nación está en la elección del 2021, poco tiempo para una oposición dormida, una sociedad embelesada y los órganos de contrapeso avasallados.

Sugerencia: para quienes estén interesados en un análisis de Venezuela, escuchen la serie de tres capítulos de Univisión Noticias realizados por Maye Primera e Inger Díaz Barriga: https://www.univision.com/noticias/america-latina/podcast-erase-una-vez-venezuela

Al margen

Para quien en toda su vida no ha tenido necesidad de solicitar un empleo es difícil entenderlo, pero llega un momento en que hay que solicitar trabajo. La pensión a los expresidentes tenía su razón. Ernesto Zedillo la declinó cuando sus ingresos por consultorías, legítimas, legales y morales, solventaban sus necesidades. Felipe Calderón la donaba a una organización de beneficencia y Vicente Fox alguna vez dijo que de eso vivía.

Juan MaríaNaveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.