Aunque aún no terminamos de salir de la parte fuerte de la curva de contagio por Covid-19, este evento pasará y estaremos vulnerables porque pudiera haber mutaciones, nuevos brotes, nuevos virus, definitivamente nuevos retos. 

Pero entre los principales, siguen ahí latentes los retos que dentro del sistema de salud traemos pendientes en México y no pueden soslayarse: 

  • Mantener y mejorar consistentemente los niveles de salud, desde antes de nacer y en el tránsito al fallecimiento.Por ejemplo, reducir la tendencia de condiciones cardiovasculares, metabólicas, daño renal como las principales causas, sin soslayar la mortalidad relacionada con violencia, las enfermedades originadas desde el período perinatal y las congénitas, últimas dos que más afectan a la población infantil desde hace muchos años. Por otro lado, tenemos la esperanza de vida en años, prácticamente más baja en la OCDE, con 75.4 contra 80.7 en promedio. Estos datos son parte de nuestra brújula, el panorama como país es claro.
  • Reforzar la calidad de la atención y la eficiencia en la operación del sistema de salud. En este ámbito tenemos la gran oportunidad de recolocar al/a paciente en el centro de las decisiones y maximizar su seguridad, impulsar el desempeño de los servicios con base en resultados alcanzados más que únicamente en actividades realizadas, fomentar la generación y utilización para la planeación y seguimiento, de información confiable tanto de organizaciones públicas como privadas.  Tenemos el gasto de bolsillo-ejemplo de asignación ineficiente-, prácticamente más alto en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con 41.3% del total en salud contra 20.5% del promedio entre todos los integrantes del organismo. En lo correspondiente a la calidad, valdría la pena contar con indicadores para compararnos con otros países, de 7 áreas para comparación únicamente alimentamos parcialmente dos.

Pensar en la cobertura universal de salud -CUS- es una gran opción para transitar el camino de la resiliencia, regreso y reconstrucción del sistema de salud. Para las personas se refiere a contar con servicios que requieren, cuando los necesitan, sin menoscabo de su patrimonio. Desde la prevención en todos los ámbitos posibles-familia, comunidad, escuela, trabajo-, el diagnóstico y la referencia oportunos a tratamientos integrales basados en evidencias y mejores prácticas, atención domiciliaria y cuidados paliativos.

Lo anterior conlleva esfuerzo, recursos, transparencia, compromiso, entre otros elementos que seguramente continuarán hoy y convergerán en un futuro próximo. Podríamos empezar por reforzar iniciativas de la anhelada Atención Primaria a la Salud.

Igualmente, continuar por rescatar iniciativas de modelos para financiamiento complementario: si el gasto de bolsillo es altísimo, la cobertura de gastos médicos privados tan baja y los esquemas de seguridad social tripartitas, hay espacio para optimizar. Si contamos con una industria, tanto de dispositivos médicos como de productos farmacéuticos, tan robusta, impulsemos su crecimiento. Respecto de la primera, México es el principal exportador en América Latina y genera +130,000 empleos.

En lo conducente a la infraestructura, aunque 70% de los hospitales son privados, la mayoría son muy pequeños-menos del 20% cuentan con 15+ camas. Y fundamental, actualicemos las competencias profesionales para impregnar más sensibilidad y propensión a la adopción de tecnología.

Estamos frente a un escenario para transitar hacia una CUS efectiva y grandiosa en México. Muchos países europeos, como España, Reino Unido, Francia, Alemania aprovecharon la posguerra para construirla.

Nosotros estamos relativamente en paz, con un gran legado histórico, una posición estratégica, instituciones que coordinan personas muy resilientes, empresarios de gran visión que encabezan empresas muy sólidas, políticos comprometidos, una sociedad con gran energía. Para aprovechar todos estos activos y fortalezas es fundamental definir prioridades, rescatar las mejores ideas y arrancar los proyectos más relevantes. 

*Ignacio García-Téllez es especialista en estrategias en economía de la salud y director del área de industria de la salud en KPMG.

Referencias: