Si, efectivamente, lo peor de los efectos económicos de la pandemia ya quedó atrás durante el segundo trimestre de este 2020, lo que sigue tiene que ser una recuperación.

Para ello, la pandemia debe empezar a ceder, deben llegar las primeras vacunas o tratamientos realmente exitosos, debería no presentarse un rebrote que acompañe a la temporada de influenza y deberían reducir el número de contagios de la Covid-19.

Y en la economía, tienen que darse signos de recuperación. Un nuevo despegue desde estos sótanos que pudiera ser consistente para aspirar a que en pocos años la economía del mundo alcance el nivel perdido en lo que va de este 2020.

Las expectativas para México no son las mejores. La falta de respuesta gubernamental para tratar de amortiguar la caída nos ha hecho retroceder a niveles similares a los que tenía la economía mexicana hace más de 10 años y en esta etapa seguimos sin los motores para aspirar a una recuperación consistente.

Lo que sí va a ocurrir es que el gobierno federal querrá jugar con la buena fe y la poca información de sus seguidores.

Apunte la fecha y acuérdese de mí. El viernes 30 de octubre vamos a escuchar un discurso triunfalista desde la tribuna presidencial que habrá de presumir una muy vigorosa recuperación económica.

Sólo que eso será totalmente falso, una mentira estadística diseñada para engañar a los mismos de siempre.

Si el trimestre pasado el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un derrumbe de 19.8%, cualquier resultado menos malo que eso tendrá que arrojar por matemáticas simples un porcentaje positivo.

Hay que verlo con las expectativas de los expertos que consulta el Banco de México, que en su más reciente encuesta calculan que el PIB del tercer trimestre habrá de caer 11.79 por ciento. Si aislamos este dato, seguimos ante derrumbes históricos de una enorme brutalidad y consecuencias negativas.

Cuando se compara la caída del segundo trimestre contra la expectativa de caída del tercer trimestre, hay una mejora porcentual dentro de la continuidad de la caída. Ese resultado, puesto en las palabras populistas adecuadas, puede venderse como un dato positivo.

Y ni hablar del jugueteo político-electoral que hará la 4T con los datos del segundo trimestre del 2021 cuando se supone que regresarán los datos positivos al PIB.

El jugueteo retórico es parte de la política mexicana, el problema es que el propio gobierno se crea ese discurso de la recuperación y se mantenga inmóvil en las medidas que se deberían tomar para procurar una verdadera recuperación económica.

Si la expectativa es que este año la economía mexicana se derrumbe más de 10%, hay que pensar que esos 10 pisos que vamos a caer hay que volverlos a subir para estar donde estábamos antes de esta crisis de salud.

La estimación es que durante el 2021 el PIB mexicano no pueda subir ni siquiera 3 pisos de los 10 que cayó y durante los próximos 10 años el promedio de crecimiento económico no alcanzaría ni 2% anual.

Eso quiere decir que el sexenio de la cuarta transformación podría acabar con crecimiento acumulado negativo o algo muy cercano a 0 por ciento.

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.