La transición hacia la TDT importa porque si no se completa no se puede usar la red compartida.

A pesar de los innumerables beneficios que ofrece la transición hacia la Televisión Digital Terrestre (TDT), en México este proceso se sigue atrasando, situación que podría derivar en un retraso de la culminación definitiva de las señales analógicas, además de entorpecer la eficiente asignación de la banda de 700 MHz, insumo vital para las comunicaciones de nueva generación.

Al hacer un breve recuento de los tropiezos que este proceso ha vivido, podemos recordar que el apagón en la ciudad de Tijuana, primera ciudad en concretar la transición, fue pospuesto de mayo a julio del 2013 debido a falta de decodificadores. Posteriormente, se anunció que el apagón analógico en las cinco principales ciudades del norte del país, planeado para noviembre del 2013, se pospondría también hasta mayo del 2014, por falta de presupuesto para entregar decodificadores, aun a pesar de que desde el 2004 se emitió la política para la Transición a la TDT en México. Finalmente, este proceso se vio entorpecido una vez más cuando el Comité Técnico del Fondo de Cobertura Social en Telecomunicaciones tomó la decisión de cancelar el presupuesto asignado a la licitación para la instalación de decodificadores y antenas digitales en estas ciudades fronterizas.

Es una buena noticia que, recientemente, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, anunciara que se está preparando una nueva estrategia para lograr llevar a cabo esta transición en tiempo y forma. Entonces se vuelve indispensable definir de manera clara y contundente cómo se va a llevar a cabo este proceso, delimitando un presupuesto específico, teniendo clara la tecnología que se proveerá a los telehogares, así como el encargado de proveerlos y un calendario definitivo de transición para al fin concretar el objetivo del apagón analógico, cuya culminación está asentada en la Constitución para el 31 de noviembre del 2015.

En este sentido es importante mencionar que en la experiencia internacional, nunca se ha visto la entrega de televisores bajo ninguna circunstancia, ya que el precio de las TV digitales es considerablemente mayor que el de un decodificador.

Ahora bien, recordemos que la transición hacia la TDT también es importante porque mientras no se complete no podrá dar inicio el uso de la red compartida, la cual es uno de los principales pilares de la reforma en telecomunicaciones. La banda de 700 MHz es indispensable para la oferta de servicios avanzados de nueva generación, especialmente la banda ancha móvil.

Es urgente que, una vez definido este proceso, las autoridades responsables, ya sea el Ejecutivo, el nuevo órgano regulador o la SCT, tomen decisiones encaminadas a cumplir la ejecución de esta transición hacia la TDT, ya que ha sido precisamente la falta de estrategias claramente definidas lo que ha frenado todo este proceso en más de una ocasión.

No echemos en saco roto las lecciones derivadas de la experiencia internacional, así como lo aprendido del programa piloto realizado en Tijuana, BC, como referencia para la realización de las siguientes etapas de esta importante transición.