Los datos de diciembre revelan que la violencia continúa en los mismos niveles de los últimos meses del gobierno del presidente Felipe Calderón (2006-2012). Uno de los ejes estratégicos del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) es devolver la paz, que implica reducir los niveles de violencia.

Es muy pronto para hacer una valoración sobre si la nueva estrategia de seguridad planteada por el actual gobierno va a permitir que eso suceda, pero es algo a lo que está obligado y debe ofrecer resultados. En buena medida, el voto de rechazo al PAN se explica como consecuencia del fracaso de la guerra.

La expectativa, a nivel nacional e internacional, es que el gobierno de Peña Nieto reduzca, en un corto plazo, los niveles de violencia que existen en el país. Se espera que pronto vuelva el número de crímenes dolosos que existían antes de Calderón y a partir de ahí se retome la tendencia a reducirlos como venía sucediendo desde hace 40 años.

Cuando Calderón asumió su mandato había ocho crímenes dolosos por 100,000 habitantes y al término de su gestión eran ya 24 crímenes dolosos por 100,000 habitantes. El aumento es producto y consecuencia de una estrategia equivocada para enfrentar al narcotráfico.

El nuevo gobierno ya ha realizado la crítica de la estrategia implementada por el anterior y también definido y hecho pública la nueva estrategia.

A pesar de su evidente fracaso, Calderón insistió, hasta el último momento de su mandato, que el próximo gobierno debería continuar con su estrategia. Eso ya no ocurrió.

El zar antidrogas de Estados Unidos, Gil Kerlikowske, ha dicho sobre el nuevo gobierno de México: Creo que es importante que se reevalúe la estrategia que quiere usar el Presidente para reducir la violencia y añadió: Fui jefe de policía durante mucho tiempo y desde luego realizábamos cambios (...) en las medidas para proteger a nuestros ciudadanos .

La decisión de la guerra fue de Calderón, Estados Unidos nunca la pidió. Las autoridades estadounidenses a Peña Nieto no le solicitan continuar la guerra.

En la gestión del actual gobierno un claro indicador de éxito va a ser si abatió los niveles de violencia y logra que la ciudadanía pueda realmente gozar de seguridad y hacerse presente, sin miedo, en todos los espacios públicos.  

Al gobierno, a nombre del Estado, corresponde diseñar y operar las estrategias de seguridad que garanticen la paz y la tranquilidad, condición para que se desarrolle la sociedad. La propuesta y ejecutada por el gobierno anterior fracasó. Ya veremos si la ahora planteada es capaz de hacer realidad el primero de sus cinco objetivos estratégicos: construir un México de paz.

Twitter: @RubenAguilar