Si tengo el honor de que usted me esté leyendo este día, significa que no se acabó el mundo y que todo ese borlote de las profecías mayas interpretadas al aventón fue como otro Chupacabras para nuestras vidas.

La parte positiva es que toda la zona maya de México y alguna parte de Centroamérica presenta llenos totales en sus servicios turísticos. La parte negativa es que hay quien sí creyó que hoy ya no amanecía la humanidad y tomó decisiones precipitadas.

Y tal parece que no eran pocos los demócratas y republicanos que pensaron que no era realmente necesario salvar a Estados Unidos de un precipicio fiscal porque la macumba prehispánica habría de acabar primero con el planeta.

Pero en Washington todos abrieron el ojito esta mañana y se encontraron con que el dinosaurio del precipicio fiscal seguía ahí. Incluso más amenazante por la cercanía de su entrada en vigor.

La confianza extrema que mostraban los mercados y los analistas parece estar disminuyendo, al tiempo que desde la Casa Blanca y desde la mayoría republicana de la Cámara de representantes intercambian acusaciones sobre quién será el responsable del talud.

En México, sabemos lo que sucede cuando ninguna fuerza tiene mayoría y vive enfrentado con sus opositores: simplemente, sobreviene una costosa parálisis. Pero, en el caso estadounidense, la diferencia es que ellos marcan el ritmo de la economía mundial.

La mayoría republicana prepara un plan alternativo a la falta de acuerdo con la Casa Blanca que es, básicamente, ejecutar su propuesta de elevar impuestos a los que ganen más de 1 millón de dólares al año sin tocar a los que tengan ingresos inferiores a esas cantidades, al menos no en el impuesto principal, porque el ajuste automático incluye una larga lista de gravámenes que se habrán de incrementar.

A cambio, los republicanos proponen recortes en el gasto mucho más estrictos que incluyan lo mismo gastos militares que sociales. Es un paquete que para nada gusta a los demócratas, quienes insisten en aumentos en los impuestos en estratos altos, pero más amplios y recortes de impacto social limitado.

Y si bien tienen los votos para sacarlo aprobado de la Cámara de representantes, el equivalente a la Cámara de Diputados, en el senado los demócratas tienen la mayoría. Además de que siempre le queda al Presidente de Estados Unidos el recurso del veto legal.

Sigo pensando que lo más probable es que, de última hora, se acuerde una ampliación del plazo de entrada del paquete de ajuste fiscal, incluido un aumento en el techo de la deuda. El objetivo sería dar más tiempo para encontrar una salida.

La firma Fitch Ratings ya le indicó a los políticos estadounidenses algo que hace ya algún tiempo les hizo saber Standard and Poor’s (S&P): la falta de pericia política para conseguir acuerdos amenaza la estabilidad financiera. Ésa que ellos califican con letras.

Así es que la deuda estadounidense también podría perder la calificación perfecta por parte de Fitch, tal como le sucedió con S&P. Aunque después pudiera llegar alguna clase de represalia en contra de este otro mensajero.

Y a pesar de que unos y otros se culpan por lo que podría ocurrir con la economía estadounidense, la realidad es que la opinión pública está dispersa en otros temas.

Hay una nueva prioridad. Hoy lo que la gente exige es que se limite la venta de determinado tipo de armamento de manera libre en los Estados Unidos. Le exigen a Obama y al Congreso que lo hagan a la brevedad.

Pero, también desde el inicio de la semana, el tema del famoso fin del mundo se encargó de saturar las redes sociales. Los temas principales de ayer fueron, sobre todo, los que buscaban encontrar alguna pareja para que no se acabara el mundo sin antes tener relaciones sexuales.

Así es que, si ya sobrevivió la humanidad a la terrible profecía maya, es hora de encontrar salida a esos problemas mundanos como el precipicio fiscal que, seguramente, nos traería una nueva recesión y enorme inestabilidad financiera.

Si son situaciones que se pueden superar, ¿qué necesidad hay de que un grupo de políticos ambiciosos estadounidenses nos diseñen su propia versión del Armagedón?

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