Una profunda indignación se detonó dentro de las organizaciones de salud de la sociedad civil, cada vez más organizadas, al conocer el presupuesto que se está proponiendo para las elecciones del 2018. No es para menos.

Los 25,000 millones de pesos que solicita el Instituto Nacional Electoral – de los cuales 6,800 millones van directo a los bolsillos de partidos políticos- suenan ofensivos en un país de tantas y evidentes carencias en aulas educativas y en clínicas y centros de salud.

No hay dinero suficiente para hacer efectivo el derecho a la salud de los mexicanos, pero para los partidos políticos hay todo el que se necesite so pretexto de impulsar la democracia. Parece una burla y es la señal literal percibida por asociaciones de pacientes y organizaciones sociales que desde hace dos años han venido pidiendo acabar con recortes al gasto público en salud.

Una propuesta concreta de 4 puntos que debería ser exigencia surgió esta semana de Red de Acceso que integra a 15 agrupaciones de pacientes:

  • Que se blinde el presupuesto en salud, como un rubro prioritario para el desarrollo del país.
  • Que en el próximo paquete económico se asigne al menos el máximo histórico de 135,000 millones de pesos al Ramo 12.
  • Que el presupuesto de Función Salud aumente de manera sostenida conforme los requerimientos.
  • Que autoridades y partidos políticos sean sensibles y muestren compromiso con los pacientes mexicanos al designar las partidas presupuestales.

De entre los más notorios recortes presupuestales en el año que cursa (no por monto sino por lo significativo) estuvo el dinero destinado al Seguro Médico siglo XXI que cubre a niños menores de 5 años al cual le quitaron casi una tercera parte, así como el recorte al gasto del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) y otros institutos de salud.

De 2015 a 2017 el ramo 12 que integra el presupuesto destinado a salud ha pasado de 134,847.6 millones de pesos a 121,817.5 millones de pesos, es decir ha caído en 10 por ciento.

Si se observan las cifras, podemos ver que en términos nominales los dos anteriores sexenios panistas invirtieron más en salud respecto del actual priísta.

Desde junio el secretario de hacienda José Antonio Meade anticipó inevitable un recorte presupuestal para el 2018 por tercer año consecutivo con el argumento de que debemos ser responsables y seguir reduciendo la deuda y el déficit público, lo cual abona a la competitividad. Ahora que se informa del aumento al presupuesto para partidos y elecciones, ahí el argumento es la democracia.

10 aniversario de la AMID

La Asociación Mexicana de Industria de Dispositivos (AMID) que encabeza Edgar Romero se viste de manteles largos esta semana en que celebra sus diez años de vida. Es un subsector con una relevancia cada vez más evidente.

Hoy en México se encuentran instaladas unas 800 empresas manufactureras de dispositivos médicos (DM), y en total, operan poco más de 2,300 empresas entre productoras, comercializadoras y oficinas de ventas. Simplemente han convertido a México en el principal exportador de Dispositivos Médicos en América Latina y el noveno en el mundo.

Entre 2010 y 2016, el mercado de los dispositivos médicos (DM) en México ha crecido a un ritmo promedio de 5.6% anual y hoy su valor se calcula en 16,000 millones de dólares. El reto es hacer crecer al mercado mexicano pues de esos 16,000, apenas 1,000 millones de dólares son compras de equipos y tecnología médica en México. Es muy positivo que México fabrique y exporte dispositivos médicos de última generación pero lo ideal es que también los consumamos. Actualmente esta industria representa 1.7% del PIB manufacturero y con el trabajo en conjunto con Cofepris, de Julio Sánchez y Tépoz, se va agilizando el acceso a estas tecnologías y el impulso económico de esta industria.

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