hoy en día hay muchas personas en México que trabajan de manera independiente, ya sea en un esquema de honorarios o bien como freelancers. Otros ponen su propio negocio. Como con todo, hay ventajas y también desventajas. Por un lado, se trabaja a un ritmo diferente y uno tiene más capacidad de organizar su horario laboral; por el otro, se pierden las prestaciones que usualmente ofrecen las empresas serias. Entre ellas destacan las contribuciones a la seguridad social y el ahorro para el retiro.

Esto significa que, si eres trabajador independiente, la responsabilidad completa de hacerlo cae sobre ti. No lo pospongas, porque el tiempo es fundamental para que el crecimiento de tu dinero se potencie. Recuerda que, tarde o temprano, todos nos tendremos que retirar algún día. Más vale que para ese entonces tengamos los recursos suficientes (ya sea en efectivo o a manera de pensión) para vivir el resto de nuestros días. Ojalá los podamos vivir bien.

Lamentablemente son más las personas que no se preparan. Según una encuesta de la Amafore, sólo 40% de los hombres y 28% de las mujeres ahorran para su retiro, a pesar de que la mayoría de ellos reconoce que la responsabilidad de tener ingresos suficientes durante esa etapa es propia y de nadie más.

Ahorrar para el retiro es muy fácil y se puede hacer en muchas afores que aceptan trabajadores independientes (o incluso en la que ya tenías cuando eras empleado, a través de aportaciones voluntarias). No existen montos mínimos para hacerlo.

Pero hay también otras maneras de ahorrar, por ejemplo, a través de planes personales de retiro en operadoras y distribuidoras de fondos, o seguros que te protegen y te brindan un monto garantizado para tu retiro, pase lo que pase. Particularmente, me gusta una combinación de todo ello, pero esto depende de las necesidades de cada quien.

En México, el ahorro para el retiro puede ofrecer beneficios fiscales que son importantes. Uno puede hacer deducible de impuestos su ahorro, hasta 10% de nuestros ingresos acumulados, con un tope de 5 UMA elevadas a un año (para el 2020 son 158,469.12 pesos). Pero, además, al momento de nuestro retiro (más de 65 años) este ahorro es completamente libre de impuestos hasta 90 UMA elevadas al año (2 millones 852,444.16 pesos). Lo que exceda sí debe pagar un impuesto, pero la exención que existe es significativa.

A mí me encanta usar el beneficio fiscal porque esto significa que efectivamente, parte del dinero que estamos ahorrando lo pone el gobierno federal y en el largo plazo se vuelve muy importante.

Para personas de mayores ingresos, existe otro beneficio fiscal, aunque es mucho menos atractivo. Se trata simplemente de un diferimiento de impuestos, a través de una cuenta especial para el ahorro, donde se pueden deducir hasta 152,000 pesos al año, de manera adicional. La diferencia es que este dinero debe permanecer ahorrado únicamente cinco años y cuando lo saquemos tendremos que pagar el impuesto.

Ahorrar para nuestro retiro no es responsabilidad de nadie sino nuestra. Aun si somos empleados y tenemos prestaciones, es necesario hacer ahorro voluntario, porque las contribuciones obligatorias no serán suficientes. Entonces, empieza hoy.

 Debe ser una prioridad.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com