Muchas veces he dicho que para poder construir un patrimonio tenemos que gastar menos de lo que ganamos (ahorrar) e invertir ese dinero para que crezca por encima de la inflación. La forma de hacerlo es en un portafolio de inversión bien diversificado, pero siempre tomando en cuenta nuestro horizonte de inversión y tolerancia al riesgo.

Diversificar no es tan difícil como parece y se puede lograr fácilmente, incluso con un solo instrumento: el ahorro voluntario en las afores (este dinero se invierte en un portafolio muy bien diversificado y regulado), el cual puede ser ideal para un horizonte de inversión de largo plazo (pero no funciona tan bien para plazos menores). No hay que complicarse mucho la vida.

Pues bien, una estrategia de inversión ideal para inversionistas que buscan formar un patrimonio de largo plazo es el ahorro y la inversión periódica que nos permita promediar los costos de nuestra inversión.

¿Qué significa esto? Pues bien, como sabemos, todos los instrumentos de inversión tienen cierta volatilidad, porque ésa es la naturaleza de los mercados financieros. El precio no siempre es el mismo y en algunos casos varía de manera significativa. Hay plusvalías y minusvalías. Un claro ejemplo son las acciones de las empresas que cotizan en Bolsa. Hay días que suben y otros que bajan, y en ocasiones los movimientos son bastante bruscos.

Si invertimos un monto fijo cada mes, estaremos haciendo precisamente esto: promediando el costo de nuestra inversión. Es una estrategia que funciona bien porque nos ofrece la posibilidad de adquirir más títulos de cierto instrumento cuando el mercado está barato, y menos cuando está caro, optimizando de esta manera el costo promedio de nuestra inversión. Es, además, una estrategia muy sencilla de implementar y de seguir.

En términos generales, funciona de la siguiente manera:

1. Se puede aplicar en todo tipo de inversiones, pero funciona mejor en aquellas cuya valuación presente cierta volatilidad. Particularmente se recomienda utilizarla para la compra de ETFs indexados, que son instrumentos ideales, de bajo costo, para armar un portafolio muy bien diversificado en distintas clases de activos.

2. La puede utilizar toda persona que tenga capacidad de ahorro, es decir, que en su presupuesto pueda destinar una cantidad fija para lograr una meta de formación patrimonial a largo plazo. Recordemos que uno no ahorra “lo que sobra al final del mes”, por la sencilla razón de que nunca sobra. Uno ahorra porque destina en su presupuesto un monto para tal efecto (pagarnos primero a nosotros mismos).

3. La estrategia consiste solamente en comprar cada mes, con este monto que estamos ahorrando, títulos del instrumento (o instrumentos) de inversión elegido. Es decir, si cada mes podemos destinar 500 pesos a nuestra inversión, entonces debemos comprar la cantidad de títulos que nos alcance con esos 500. Un ejemplo muy sencillo y práctico es el ahorro voluntario a las afores, que además puede ser domiciliado (hacerse de manera automática). Es la manera más fácil, pero hay muchas otras. Todo depende de nuestras necesidades.

4. De esta forma, si el precio del título es mayor, nos alcanzará para comprar una menor cantidad de ellos. Pero si, por el contrario, su precio baja (por ejemplo, en una crisis), estaremos adquiriendo una mayor cantidad de ellos. Para hacerlo sencillo, si invertimos 500 pesos en un instrumento cuyo precio es de 1 peso, estaremos comprando 500 títulos. Si al mes siguiente el precio está en 90 centavos, estaremos adquiriendo 555 títulos.

5. Si hacemos esto siempre, en el largo plazo habremos adquirido nuestra inversión a un precio promedio ponderado. Recordemos: compramos un número mayor de títulos cuando el mercado estaba barato, y una menor cantidad de ellos cuando el mercado estaba caro. De esta forma, estamos optimizado el costo promedio, y, por lo tanto, el rendimiento de nuestra inversión.

Ahora bien, vale la pena recordar que estamos hablando de una inversión a largo plazo, encaminada a la formación patrimonial. Si estamos ahorrando para otras metas (como, por ejemplo, pagar el enganche de una casa en dos años) hacer esto no tendría sentido. Para empezar, para un objetivo de esas características, el portafolio tendría que estar compuesto principalmente por instrumentos muy poco volátiles, principalmente deuda a mediano plazo.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com