Es la primera vez que Genomma Lab no consigue la compra que quiere. Quizá esta vez voló demasiado alto y no de la manera más adecuada. Su crecimiento ha tenido su base en adquirir marcas y hacerlas crecer mediante exitosas alianzas y certeras estrategias de mercadotecnia, pero, hasta hoy, no ha adquirido una empresa en marcha y en crecimiento como tal. Y menos del tamaño de la que vislumbró engullir.

Tras cinco meses de haber anunciado una oferta hostil no solicitada para adquirir a la empresa americana Prestige Brands Holdings, finalmente, Genomma Lab anunció que terminaba desistiendo. El Consejo de Prestige Brands la rechazó en forma unánime desde el principio por inadecuada y oportunista y emitió varios comunicados insistiendo en que la empresa mexicana no había presentado una oferta realista ni convincente y que no veían solidez en el financiamiento de la operación, pero que, en el momento en que lo hicieran, estaban abiertos a discutirlo.

Quizá la empresa de Rodrigo Herrera le había echado el ojo a un pez demasiado grande -es casi de su mismo tamaño-; para dicha compra, Genomma Lab se tenía que endeudar por más de 830 millones de dólares, casi lo doble de sus ingresos anuales. De hecho, al desistirse, el mercado accionario lo tomó a bien y, de inmediato, su acción LAB en la Bolsa recuperó el terreno perdido.

Quizá a la gente de Rodrigo Herrera le faltó un poco medir el timing, pues Prestige Brands apenas está saboreando y digiriendo las 15 marcas de productos OTC que le acaba de comprar a Glaxo Smith Kline en Estados Unidos como para pensar en fusionarse o ser adquirida por otra; sólo que, de verdad, la postura de precio fuera sumamente atractiva.

Hubiera sido para Genomma Lab una adquisición demasiado significativa y demasiado cuantiosa, hubiera significado pisar fuerte en el mercado estadounidense, en el que ya está presente desde el 2009, cuando entró en alianza con Televisa tanto en promoción como en distribución de medicamentos y productos de higiene.

Pese a no haberse logrado, sin duda, fue un éxito para la empresa mexicana tan sólo por el hecho de haber mostrado una intención de tal tamaño.

De cualquier manera, Genomma Lab viene acumulando un crecimiento en ventas de doble dígito desde hace años y su expansión se refleja al ir entrando a cada vez más mercados en el mundo. Sin embargo, su crecimiento se sigue sosteniendo sobre todo en el mercado mexicano y su presidente Herrera ha manifestado intenciones de que el mercado estadounidense signifique cada vez más dentro de sus ingresos. Y, por ello, la compra de Prestige Brands tenía más su importancia. Habrá que ver ahora hacia dónde centra su mirada para mantener la expansión.

Amelaf recibe espaldarazo

Sí que han cambiado las cosas para la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), encabezada por Ricardo Romay. Hasta hace poco más de un año era visto como un grupo virulento y considerado demasiado radical, sobre todo, por el evidenciado enfrentamiento que tuvieron con Miguel Ángel Toscano debido a los retrasos en la renovación de registros; les decían incluso los talibanes de la industria. Ahora, evidentemente, tienen excelente relación con el regulador sanitario. Mikel Arriola, actual titular de la Cofepris, estuvo de gira en Guadalajara visitando empresas asociadas de Amelaf y de la Industria Químico Farmacéutica de Occidente. El viernes visitó los laboratorios Sophia y Fresenius, y Arriola dio testimonio de ello con varios tweets positivos hacia ambas empresas, hacia la industria farmacéutica generadora de empleos y hacia la Amelaf.

Poco caso a la hemofilia

Las organizaciones de pacientes de hemofilia -que son unos 4,500 varones en México- tienen ahora una herramienta para demostrar cómo, de verdad, no están siendo correctamente atendidos por el sector salud. Acaba de salir un estudio en el cual se demuestra que Argentina, Chile, Colombia están muy por arriba en el tratamiento adecuado a las personas hemofílicas, frente a México que es de los que menos consumen los tratamientos concentrados adecuados para este padecimiento.

La Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial en Hemofilia aconsejan realizar el tratamiento profiláctico desde muy corta edad, incluso, antes de que se presenten hemorragias, y, para ello, el mejor indicador es que cada país adquiera un mínimo de dos unidades de factor antihemofílico por habitante. México empezó tarde en este proceso y está en un nivel de apenas 0.4%, cuando países con igual desarrollo ya están por encima de 2 por ciento. El IMSS es de los que han avanzado en este aspecto, pero aún está muy atrás como para emparejarse con el trato adecuado que otras naciones ya están proporcionando a sus hemofílicos.

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