Acercar servicios financieros al sector rural no es tarea fácil, particularmente cuando se consideran factores de dispersión geográfica, limitados medios de comunicación (teléfono e Internet, por ejemplo) y bajos niveles de educación.

Acercar servicios financieros al sector rural no es tarea fácil, particularmente cuando se consideran factores de dispersión geográfica, limitados medios de comunicación (teléfono e Internet, por ejemplo) y bajos niveles de educación.

Hoy en día, México ha dado un paso importante en el acceso a servicios financieros en municipios rurales (menos de 50,000 habitantes) al aprobar y poner en marcha las corresponsalías bancarias.

¿Qué significa esto? Sencillo: es la oportunidad para que los comercios al por menor, como abarroteras, farmacias, ferreterías, etcétera, brinden servicios financieros: depósitos, pago de servicios (luz, agua, teléfono), pago de créditos, retiros en efectivo y pago de cheques.

Esto permitirá ampliar la oferta de servicios financieros en municipios rurales y reducir los costos de transacción de los clientes, al tener la posibilidad de realizar sus operaciones dentro de su comunidad y con las personas que conoce.

De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, al cierre del 2009 existían en México alrededor de 1.7 millones de comercios al por menor; es decir, 676 comercios en promedio por municipio. Para municipios con menos de 2,500 habitantes, el promedio asciende a 4.2. Asimismo, en zonas rurales la antigüedad de los comercios varía entre nueve y 12 años. Estos datos muestran el potencial de la estrategia de corresponsalías en materia de acceso a servicios financieros.

Así, a un año de la puesta en marcha de los corresponsales bancarios, se han abierto 6,050 puntos de acceso en 1,354 municipios, es decir, 308 municipios adicionales con servicios financieros. Cabe destacar que 23.6% de los municipios con corresponsales bancarios es rural. Otro indicador relevante es el número de sucursales por cada 10,000 habitantes, el cual pasó de 1.83 a 2.61.

Los avances en materia de inclusión financiera fortalecen la movilidad de recursos en el país y con ello se sientan las bases para el crecimiento económico.

Sin embargo, no hay que perder de vista la importancia de la educación financiera, particularmente en las zonas rurales, donde el uso de los servicios financieros se resume a la recepción de remesas.

Mostrar los beneficios y la seguridad que representan los corresponsales bancarios podría ampliar la demanda por estos servicios y con ello generar una derrama económica más sólida en las áreas rurales.

*Lizbeth Uribe es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]