Septiembre del 2017 será recordado cómo un mes de tristeza y luto por los terribles desastres naturales que golpearon a México; pero también será recordado por: (I) la inmediata, enérgica y solidaria movilización de su población civil en apoyo a los damnificados; (II) la diligente respuesta de los organismos de gobierno mediante la activación oportuna de protocolos de emergencia y ayuda a la población afectada y (III) las abundantes muestras de solidaridad de los países amigos de México

El seguimiento cronológico de los eventos (http://expansion.mx/nacional/2017/09/28/5-desastres-naturales-que-golpearon-a-mexico-durante-septiembre) es apabullante: el 1 de septiembre la tormenta tropical Lidia golpeó el sur de la península de Baja California con un saldo de siete personas muertas y daños a la infraestructura.

El 7 de septiembre un sismo de 8.2 grados en la escala de Richter —el más poderoso en 100 años— dejó al menos 96 personas muertas y 110,000 inmuebles dañados en los estados de Oaxaca y Chiapas.

La noche del 8 de septiembre, el huracán Katia golpeó el estado de Veracruz y dejó dos personas muertas y 235 viviendas afectadas. El 14 de septiembre, el huracán Max impactó las costas de Guerrero con una grave secuela de lluvias torrenciales, fuertes vientos y oleaje elevado en los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

Finalmente, el 19 de septiembre —fecha conmemorativa del sismo que desbastó la capital de México en 1985— se registró un nuevo movimiento telúrico de magnitud 7.1 en la escala de Richter que impactó los estados de Puebla, Morelos y la Ciudad de México para dejar 369 personas fallecidas, 228 de ellas en la CDMX, donde colapsaron 39 edificios, miles de viviendas resultaron afectadas y más de 800 edificios tendrán que ser demolidos.

La magnitud y secuencia de estos desastres naturales en un periodo de tiempo tan corto implican un grave choque económico. Un primer balance del gobierno federal (El Economista. El Sismo. La Reconstrucción; 28 de septiembre del 2017) estima en más de 37,000 millones de pesos (US2,000 millones) los recursos requeridos para la reconstrucción, con la siguiente distribución: 6,500 millones de pesos en acciones para restituir vivienda en Oaxaca y Chiapas afectados por el primer sismo; 10,000 millones de pesos adicionales para reconstruir vivienda en el resto de las entidades; 13,000 millones de pesos para la reedificación de escuelas dañadas; y 8,000 millones para recuperar los múltiples inmuebles históricos y culturales que resultaron dañados.

Del total estimado por 37,000 millones de pesos, 4,000 millones ya se aprobaron para la reconstrucción de inmuebles y 2,000 millones ya se erogaron para atender la emergencia inicial en una rápida respuesta del gobierno de la República.

La activación del Fondo de Desastres, que cuenta con 9,000 millones de pesos y de otros seguros contratados por el gobierno, contribuirá a fondear la reconstrucción sin un impacto directo en las finanzas públicas, las cuales, al mes de agosto, presentan un superávit primario acumulado de más de 100,000 millones de pesos.

El S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró septiembre en 50,346 puntos para un retroceso mensual de 1.68% y ganancias en el año de 11.76 por ciento.

Es importante destacar que en las últimas semanas el S&P/BMV IPC ha respetado el soporte de los 50,000 puntos; esta aparente lateralidad refleja una gran resiliencia del mercado accionario mexicano ante el grave choque económico provocado por los desastres naturales, así como la posible expectativa de que el esfuerzo de reconstrucción —que ya inició—, será rápido y contundente, con un impacto positivo tanto en la economía como en emisoras bien representadas en el S&P/BMV IPC.

El tipo de cambio spot (interbancario 48 horas) finalizó septiembre en 18.25 pesos por dólar; por lo que en este mes la divisa mexicana acumuló una depreciación de 2.2%, si bien las ganancias del peso frente al dólar estadounidense son de 13.55% en lo que va del año. Es posible que, debido al endurecimiento de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y por nuevos pasos hacia la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal de EU, en algún momento del cuarto trimestre del año el tipo de cambio spot pueda superar los 19 pesos por dólar.

Sin embargo, la encuesta de septiembre que el Banco de México levanta entre los especialistas del sector privado muestra un tipo de cambio esperado de 18.14 pesos para el cierre del año.

En este sentido, es importante destacar que la divisa mexicana está respaldada por el buen desempeño de las cuentas externas: (i) el déficit comercial acumulado en los primeros ocho meses del año asciende a 7,165 millones de dólares (mdd), 33% menor al de 10,763 mdd registrado en igual periodo del 2016. (ii) También al cierre de agosto, las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos en el extranjero acumulan 18,875 millones de dólares, por arriba de los 17,686 mdd alcanzados en el mismo periodo del año anterior.

Cabe destacar que los expertos del sector privado,  no muestra deterioro en las expectativas de crecimiento, las cuales se ubican en 2.10% real para el 2017 y 2.22% para el 2018. Incluso podría presentarse una mejora en estos pronósticos en la encuesta de octubre por el impulso que los esfuerzos de reconstrucción de vivienda e infraestructura dará a la inversión productiva, que este año ha sido el factor más débil de la economía mexicana, según muestra el índice de inversión fija bruta que en junio presentó una caída de 1.0% respecto al mismo mes del año anterior y que en la primera mitad del 2017 muestra un retroceso mensual promedio de -1.4 por ciento.

*Debt senior analyst & portfolio manager

Pichardo Asset Management.

Asesor independiente en Inversiones.