En menos de 24 horas el presidente Felipe Calderón salió de nueva cuenta a nivel nacional a ofrecer un diálogo franco, respetuoso y constructivo’’ a todas las fuerzas políticas, pero a los mexicanos que son los más afectados y pagan los platos rotos de la mala dirección no de él, sino 32 Gobernadores, 500 dizque legisladores, pero no nos invitó, a sabiendas que nosotros somos quienes los elegimos.

¿Qué han hecho los políticos del PRI, PRD, PAN, PVEM, PT, Convergencia, Panal y todos aquellos que se arriman para ofrecer soluciones a problemas y nunca se ven soluciones, más que sus mezquindades politiqueras de acuses y recibos, promesas, foros, acuerdos, diálogos y demás?

Mientras tanto el país está de cabeza. Las cifras de la violencia los mexicanos se las saben de memoria, más que los discursos políticos y derrapes sobre cultura jurídica e incluso cultura de casi todos ellos.

Entonces ¿Por qué señor Presidente, si tiene a la mitad de 108 millones de mexicanos con edad de ser soldados de la nación no los convoca y sí a los politiqueros que el domingo próximo buscaran de nuevo ocupar cargos en 12 estados de Gobernador; 1,309 alcaldías, 295 vividores a diputaciones de mayoría y plurinominales?

Sólo hay que recordar que una estrofa del Himno dice: Más si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo piensa ¡oh Patria querida¡ que el cielo un soldado en cada hijo te dio’’.

Cómo reclamar a los soldados de la Patria, que no sean parte de una solución, cuando no la ha encontrado en los gloriosos institutos políticos que usted llama democráticos’’.

Convoco a todas las fuerzas políticas del país, a todos a quienes creemos y defendemos la democracia a que dialoguemos sobre éste y otros desafíos que México enfrenta de manera directa, a que demos juntos una respuesta unida y firme frente a quienes atentan contra la vida democrática y la paz de los mexicanos’’.

Ese no es un llamado. Es un lamento. Porque la vida democrática no es exclusiva de los partidos políticos, sino de la sociedad. La paz de los mexicanos hace, pero hace muchos años que se perdió y fue lo que su antecesor junto con su gobierno no ha podido devolver.

Sólo han salido acuerdos y pactos. ¿Alguien recuerda el famoso Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad? Por favor ilústrenme.

México requiere mano dura. Si de todos modos la guerra contra el narcotráfico genero violación a derechos humanos, que tanto la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)

-una de las instituciones más nobles de la nación está en entre dicho-, raspada la Marina Armada de México (Semar) y no se diga la reputación’’ de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF), que tiene más quejas en la CNDH, que un moribundo, no se puede salir a este paso a decir: vamos a dialogar’’.

Es tiempo que Felipe Calderón deje de echar mano de vividores, así como hay muchos en su gabinete y exhorte a cada uno de los hombres de bien, que tanto ilustra él, para que se llegue a Mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad y el bridón. Y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón’’.

De seguro habrá un soldado’’ para abatir aquellos aunque mexicanos, han puesto su planta’’ en nuestros suelos.