Aunque todavía faltan 19 días para que concluya el primer trimestre del año y las cifras preliminares de crecimiento de la economía estadounidense no serán publicadas hasta principios de mayo, los indicadores adelantados presagian una desaceleración mayor a la anticipada a principios de año.

De acuerdo con los estimados más recientes, la economía podría experimentar un crecimiento trimestral anualizado y ajustado por estacionalidad inferior a 1% con respecto al cuarto trimestre del 2018. Dicha cifra sería considerablemente inferior a 2.6% registrado en el último trimestre del año pasado y también por debajo de la expectativa de mercado que hasta hace un par de semanas se ubicaba en 2.0 por ciento.

Los nuevos estimados vienen de varias fuentes, incluyendo a la Fed de Atlanta, que publica un estimado dinámico del crecimiento del PIB para el trimestre en curso con base en un modelo estadístico conocido como el Atlanta Fed GDPNow, que estima un crecimiento de apenas 0.3 por ciento .

Aunque los resultados del modelo no constituyen un estimado oficial por parte de la Fed de Atlanta, sí representan una útil herramienta que incorpora los indicadores adelantados de manera dinámica y nos da una buena idea del comportamiento de la actividad económica de manera adelantada. Sin embargo, el Atlanta Fed GDPNow no es la única fuente que anticipa una fuerte desaceleración.

Dentro de las fuentes con estimados más bajos, además de la Fed de Atlanta, se encuentran el Rapid Update, de la cadena financiera CNBC; el NY Fed Nowcast de la Fed de Nueva York y el US Business Cycle Risk Report, que estiman un crecimiento de 1.0 por ciento. Dentro de las fuentes que anticipan un mayor crecimiento se encuentran la encuesta de mediados de febrero del Wall Street Journal y el St. Louis Fed Nowcast de la Fed de San Luis, que anticipan 2.0 y 2.3% respectivamente.

El promedio de estas cifras arroja un estimado de crecimiento de 1.4% para el primer trimestre, lo cual no es un buen augurio para una economía que debería crecer entre 2.0 y 2.3% en el 2019, después de haber crecido 3.0% en el 2018. Aunque las cifras apuntan hacia una desaceleración mayor a la esperada, hay ciertos factores transitorios que hacen pensar a los especialistas que la fuerte desaceleración del primer trimestre podría ser simplemente un bache temporal.

El primer factor que seguramente impactó el crecimiento de manera negativa fue el cierre parcial del gobierno federal que duró 35 días (del 22 de diciembre del 2018 al 25 de enero de este año) y que pudo haber restado hasta medio punto al crecimiento durante el primer trimestre.

Adicionalmente, no debemos de perder de vista que desde el 2007, la debilidad en las cifras de crecimiento del PIB del primer trimestre se ha vuelto un tema recurrente. Asimismo, este patrón de debilidad en el primer trimestre ha sido seguido, de manera consistente, por crecimientos más robustos en el segundo y tercer trimestre, cerrando el año con un cuarto trimestre de crecimiento más moderado.

Por ejemplo, el crecimiento promedio del primer trimestre de cada año medido desde el 2010 es de 1.7% contra 3.0% para el segundo trimestre, 2.3% para el tercer trimestre y 2.2% para el cuarto trimestre.

Esta situación pareciera sugerir que existe cierta debilidad estacional durante el primer trimestre de cada año que no se ha logrado filtrar a través de los ajustes por estacionalidad que hacen las autoridades.

A pesar de estos matices, está claro que la economía americana se está desacelerando como se tenía anticipado. Aunque el primer trimestre podría traer una desaceleración mayor a la esperada, el escenario base sigue siendo uno de desaceleración moderada donde el crecimiento para el año completo 2019 de la economía americana se ubique alrededor de 2.0 por ciento.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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