El problema de sobreendeudamiento español es uno que requiere de ajuste en el sector público y privado.

De acuerdo con una nota publicada el domingo por el Financial Times (FT), el gobierno español estaría en la antesala de someter una solicitud formal de rescate al Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea. España ha argumentado en varias ocasiones, con poco éxito, que su problema es uno de liquidez y no de solvencia, por lo que no está en una situación que requiera de un rescate.

El argumento de los gobernantes españoles se ha basado en la ilusión de que los ajustes requeridos para reducir su déficit fiscal son manejables. Sin embargo, como hemos mencionado en este espacio, el problema de sobreendeudamiento español es uno que requiere de un ajuste sustancial en el sector público y privado. Tanto el gobierno español como el sector privado, principalmente el bancario, enfrentan una montaña de refinanciamientos durante los próximos 12 meses. Situación que deben enfrentar en medio de una recesión brutal y la tasa de desempleo más alta del mundo desarrollado.

Esta situación ha orillado al gobierno español y a las autoridades económicas de la Unión Europea a aceptar que la única manera de realizar un ajuste ordenado es a través de un rescate.

Hace unos meses se anunció un plan de rescate de 100,000 millones de euros para el sistema bancario español. Aunque en un principio el mecanismo de rescate obligaba al gobierno español a tomar los recursos para luego ser canalizados a los bancos, la Troika, integrada por el BCE, el FMI y la Comisión Europea, se dio cuenta de que los bancos debían ser recapitalizados directamente por el Fondo Europeo de Estabilización Financiera y no a través del gobierno español, para no provocar mayor presión en la ya débil situación de finanzas públicas de España.

La decisión tomada por el BCE a principios de este año para actuar como proveedor crítico de liquidez de última instancia ha sido escalada y ahora el BCE se ha convertido en un proveedor de liquidez ilimitada para los países que así lo necesiten. El BCE está en posición de destinar recursos para proveer financiamiento a través de la adquisición de bonos de manera irrestricta a los países que decidan ajustarse a un plan de ajuste negociado con el mismo BCE y la Comisión Europea. Hasta ahora, España no había solicitado la participación activa del BCE en esta nueva faceta de proveedor de liquidez ilimitada, pero todo indica que las conversaciones con el BCE y la Comisión Europea se han intensificado en los últimos días.

España sabe que la ayuda vendrá con condiciones y compromisos y por lo tanto ha decidido negociar el paquete de reformas necesarias de manera proactiva. A diferencia de paquetes de rescate anteriores, como el de Grecia, el FT argumenta que la Comisión Europea y el BCE serán más receptivos a diseñar un plan más enfocado en colocar a España en una trayectoria de crecimiento más sostenible. Aunque el plan seguramente tendrá medidas de austeridad, el fracaso de Grecia y la amenaza del descontento social hacen pensar al FT que la prioridad principal del paquete debe ser el crecimiento. Para el FT, el balance entre estímulos al crecimiento, reformas estructurales, ajustes fiscales y medidas de austeridad es delicado.

Un plan que se perciba como demasiado restrictivo podría sumir a España en una recesión aún más profunda y agravar el caos político y social. Por otro lado, un plan demasiado laxo podría ser mal visto por Alemania y los otros países que han recibido rescates por parte de las autoridades europeas.

Aunque la tasa que pagan los bonos españoles ha tenido una disminución importante a raíz del anuncio del BCE de actuar como proveedor de financiamiento ilimitado, el mercado ha venido anticipando la petición de rescate de España y podría ver una ola de nerviosismo si España no formaliza su petición de rescate en el corto plazo.

De acuerdo con el FT, todo indica que esto sucederá el jueves. España debe de aprovechar la coyuntura para aprender de los errores recientes y tomar ventaja de la voluntad de las autoridades financieras europeas para actuar de manera decisiva.

Este septiembre podría ser el principio del fin de la crisis europea desde el punto de vista de erradicar del mapa los escenarios de ajuste desordenado.

[email protected]