El martes pasado, la organización Reporteros Sin Fronteras presentó el informe anual World Press Freedom Index 2014 , sobre la situación de la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas en el mundo.

El índice de este año clasifica a 180 países, cuyo rango con mayor libertad de prensa corresponde a Finlandia y menor, a Eritrea. México está colocado en la posición 152, mientras que el año anterior ocupó la posición 153, y está considerado dentro de los países con una situación difícil para la libertad de prensa en el hemisferio occidental junto a Guatemala, Honduras, Colombia y Venezuela.

Este año, la gran caída en el índice se la llevó EU. Bajó 13 lugares para ubicarse en el 46. En el barómetro aparece que en este país hay un periodista y un net-ciudadano que han sido encarcelados. ¿Qué ha pasado? De acuerdo con el reporte, se ha desatado una oleada de esfuerzos para localizar a los informantes y a los responsables de las fugas de información. En el 2013, ocurrieron los escándalos de espionaje a la Associated Press, la sentencia de 35 años de cárcel al soldado Bradley Manning por filtrar archivos secretos al portal WikiLeaks y las revelaciones de Edward Snowden sobre las prácticas de espionaje por parte de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA). Igualmente, el reporte destaca los casos de James Risen de The New York Times y de Barrett Brown, un periodista freelance. Risen tiene una orden judicial para declarar en contra de un empleado de la CIA acusado de filtrar información clasificada. Brown enfrenta una sentencia de 105 años de prisión por la diseminación de información que hackers obtuvieron de una compañía de inteligencia.

El reporte cuestiona que la administración de Obama haya continuado con la estrategia de investigación y persecución de su antecesor para limitar y controlar la libertad de información en el nombre de la seguridad nacional. Lo cierto es que hay una tensión entre la seguridad, la libertad y la privacidad en Estados Unidos.

Por un lado, están los programas de vigilancia masiva y de inteligencia. El argumento para la ampliación y fortalecimiento de estos programas ha sido la protección de los ciudadanos en contra de la amenaza del terrorismo. Una de las razones de ser del Estado es justamente salvaguardar la seguridad de sus miembros hacia el interior y frente al exterior del territorio nacional.

Por el otro lado, están la privacidad y la libertad de información de los ciudadanos. Esta libertad se refiere al derecho a tener acceso a la información que está en manos de entidades públicas y es parte integrante del derecho a la libertad de expresión.

La información pública sólo podrá ser retenida si existen razones legítimas como la privacidad y la seguridad. ¿Cómo se logra preservar la seguridad con la restricción mínima a la libertad y la privacidad? ¿Ha sido útil el sistema de vigilancia masiva para frustrar ataques terroristas? ¿Tienen derecho a saber los ciudadanos que son vigilados? ¿Cuántos ataques han sido prevenidos con esta estrategia? ¿Cuánta libertad y privacidad están dispuestos los ciudadanos a ceder para gozar de seguridad? ¿Hasta qué punto tienen la obligación de preservar un secreto los empleados de las agencias de inteligencia y seguridad? En fin, ¿cómo se logra un equilibrio entre seguridad, privacidad y libertad?

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