El 8 de mayo del 2018, el presidente Donald Trump anunció oficialmente la retirada unilateral de los Estados Unidos del Plan de Acción Integral Conjunto (PIAC), violando de manera  sustancial la Resolución 2231 (2015) del Consejo de Seguridad a la que el PIAC se adhiere.

(El PIAC es conocido el lenguaje mediático como el acuerdo nuclear que fue firmado el 14 de julio del 2015 por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, más Alemania. Y, por supuesto, Irán.)

En consecuencia, la administración de Donald Trump finalizó la participación de su país en el PIAC y volvió a imponer todas las sanciones que habían sido levantadas en relación con este acuerdo, cometiendo así múltiples casos de “incumplimiento significativo” bajo el PIAC, violando flagrante la  Resolución RCSNU 2231 (2015).

Las conductas ilegales de los Estados Unidos constituyen un total desprecio por el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas; socavando el principio de solución pacífica de controversias; poniendo en peligro el multilateralismo y sus instituciones; detonando una regresión a la era fallida y desastrosa del unilateralismo; y fomentando la intransigencia y la ilegalidad: todo lo cual representa una clara amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

De hecho, es la primera vez en la historia de la ONU que un miembro permanente del Consejo de Seguridad castiga a los miembros de la ONU por cumplir con una Resolución del Consejo de Seguridad.

Aunque Irán tenía derecho a ejercer cláusulas especiales después de la retirada ilegal de Estados Unidos el 8 de mayo del 2018, el país decidió ejercer sus compromisos en el marco de la Comisión Conjunta PIAC y continuó la implementación completa del acuerdo. 15 informes consecutivos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) verificaron que Irán cumplió plenamente con sus compromisos de PIAC.

Lamentablemente, como resultado de la reimposición de las sanciones estadounidenses desde mayo del 2018, Irán se ha visto privado de los beneficios del levantamiento de sanciones bajo el PIAC.  Desde el principio quedó claro que “la reintroducción o reimposición de las sanciones y medidas restrictivas constituirá un incumplimiento significativo que liberaría a Irán de sus compromisos en parte o en su totalidad”, que también se estipula en el párrafo 26 del PIAC.

Después de un año de violación flagrante por parte de los Estados Unidos del PIAC, y que tampoco los tres países de la Unión Europea cumplieran por completo con sus compromisos, Irán no tuvo más remedio que ejercer sus derechos en virtud de los párrafos 26 y 36 del PIAC para dejar de cumplir parcialmente sus compromisos, el 8 mayo de 2019.

Esta acción siguió a un año completo de incansables esfuerzos por parte del Gobierno de la República Islámica de Irán para preservar el acuerdo a través de mecanismos multilaterales. Irán sigue preparada para continuar el diálogo en todos los niveles para garantizar la plena implementación del PIAC, y continuará su plena y efectiva cooperación con la OIEA.

Me gustaría reafirmar que, si los derechos y beneficios del pueblo iraní no se compensan por completo en virtud del PIAC, es derecho incuestionable de Irán –reconocido por el PIAC y la RCSNU 2231 (2015) –, tomar las medidas apropiadas en respuesta a las acciones ilegales persistentes de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos deben ser responsables de todas las violaciones y, posteriormente, de los daños causados a los intereses de la nación iraní.

Irán continuará buscando su compensación total.

*Embajador de Irán en México.