Ya estamos en la recta final de 2020 y aún no conocemos la 2ª resolución del IFT sobre las nuevas y modificadas medidas de regulación asimétrica que serían aplicables al agente económico preponderante en telecomunicaciones, América Móvil (Telmex-Telnor/Telmex).

Esto incluso ya transcurrido más de tres años desde la 1ª revisión (marzo de 2017) y más de un año de la realización de consulta pública sobre la efectividad de las medidas en materia de competencia, proceso que culminó en mayo de 2019.

En esta ocasión tocará al regulador, no sólo definir medidas adicionales a las puestas en marcha, sino también deberá proveer su propia evaluación de la regulación asimétrica en términos del cumplimiento de sus objetivos, especialmente de aquellas modificadas y adicionadas en marzo de 2017. Entre estas últimas, la equivalencia de insumos (EI), la replicabilidad técnica (RT) y la replicabilidad económica (RE) de las ofertas minoristas del preponderante en telecomunicaciones. Adicionalmente, deberá detallar y valorar la utilidad de la separación funcional de la división mayorista en la provisión de servicios fijos.

Regulación asimétrica en sentido contrario. De acuerdo con las métricas más recientes acerca de la competencia, se manifiesta un franco sentido contrario en el cumplimiento del principal objetivo de la aplicación de regulación asimétrica, esto es, desconcentrar el mercado y nivelar el terreno competitivo entre los jugadores participantes.

Al respecto, en los últimos cuatro trimestres, se ha revertido la tendencia de desconcentración registrada en el mercado móvil en términos de líneas, vigente desde el inicio del periodo de regulación asimétrica. Ello, al pasar de contar con 61.6% del total de líneas correspondientes al preponderante en 3T-2019 a una participación de 63.3% en 2T-2020.

Mientras que, en ingresos móviles, esa tendencia a la reconcentración a favor del Telcel contabiliza un acumulado de tres años, desde la primera revisión de preponderancia. Su reapropiación de participación de mercado lo ubica hoy en 72.0%, 3.4 puntos porcentuales superior a la registrada durante el segundo trimestre de 2017 (68.6%).

Morosidad para la emisión de nuevas medidas. Si bien la llegada de la pandemia causó un retraso en la consecución de trámites y procesos gubernamentales, este sector no ha cesado su labor de provisión de servicios en las mejores condiciones para los consumidores. Es por ello apremiante que el regulador emita esas medidas, para recuperar la trayectoria hacia un escenario eficiente y competitivo en el sector de la conectividad.

Incluso, se requiere que las nuevas medidas se emitan previo a la aprobación de las ofertas de referencia servicios mayoristas del preponderante de 2021, puesto que de no ser así se encontrarían desalineadas a las condiciones impuestas en la nueva regulación asimétrica por al menos un año, de acuerdo con lo anticipado por el Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET, bit.ly/2TxxwzR).

Esta moratoria en la emisión de la 2ª resolución a la revisión de medidas no sólo incide negativamente en la gestación de una estructura y dinámica competitiva en el mercado, sino que también impacta en la capacidad de los jugadores competidores para dotar a los consumidores de condiciones óptimas de disponibilidad, asequibilidad y calidad de los servicios.

Especialmente durante esta pandemia, en la que se ha ratificado la esencialidad de las telecomunicaciones, de las que seguimos y seguiremos dependiendo en próximos meses y años por venir para nuestro quehacer diario.

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva

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